Cómo actuar ante un ataque de acetona

Vómitos, fiebre alta, malestar general, halitosis... Son algunos de los síntomas que evidencian que tu hijo sufre acetosis. Toma nota de lo que tienes que hacer para que se ponga bueno enseguida.

Cuando un niño está enfermo y presenta fibre alta (más de 38,5 ºC) y vómitos abundantes, si debido a su malestar pasa muchas horas sin comer, es muy probable que sufra un “ataque de acetona”.

A veces la acetosis también se presenta al mismo tiempo que enfermedades como faringitis, diarreas o infecciones intestinales. Lo habitual es que si el pequeño vomita mucho, acabe teniendo alto el nivel de acetona, pero también puede suceder al revés: el niño sufre acetosis y por eso vomita.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

El origen del problema

Esta alteración, cuya incidencia disminuye a partir de los 5 años, se debe a que se produce una bajada en las reservas de glucosa y el organismo, al no recibir alimento, recurre a las grasas como fuente de energía. Al quemarlas se acumula acetona en la sangre del niño y su eliminación a través de los riñones y la respiración hace que huelan mal su orina y su aliento (éste, a manzanas maduras).

Otros síntomas evidentes de que el nivel de acetona del pequeño se está disparando son: somnolencia, irritabilidad, inapetencia, náuseas, boca pastosa y lengua blanca y seca.

Las subidas de acetona también pueden afectar a los niños sanos que llevan una alimentación desequilibrada y toman demasiadas grasas y pocos hidratos de carbono. También suelen sufrir episodios de este tipo los peques que están sometidos a mucho estrés.

En cualquier caso, para cerciorarte de que tu hijo presenta acetosis, lo más fiable es que utilices unas tiras reactivas que se venden en la farmacia. Moja una con unas gotitas de pis y si efectivamente tiene exceso de acetona, la tira adoptará un tono concreto.

Tratamiento a seguir

La acetona no es una enfermedad, sino un síntoma de que se ha producido un desequilibrio en el organismo y, salvo excepciones, se puede tratar en casa.

Hazlo de esta manera:

  • Ofrece a tu hijo bebidas azucaradas o un refresco de cola (eso sí, tendrás que quitarle antes el gas batiéndolo con una cucharilla). Para asegurarte de que no los va a vomitar deberás darle los líquidos a sorbitos o a cucharaditas, cada 5 o 10 minutos. De esta forma, al ser cantidades tan pequeñas las tolerará mejor.
  • Evita darle agua con bicarbonato o leche condensada. Está comprobado que estos preparados no ayudan a bajar el nivel de acetona.
  • Cuando deje de vomitar, intenta darle un yogur con azúcar, unas galletas o unas cucharaditas de almíbar.
    Publicidad - Sigue leyendo debajo

    Si no mejora ve con él al pediatra. Y desde ahora procura que lleve una vida más descansada y una dieta con menos grasas y más hidratos de carbono (pasta, arroz...). Así será menos probable que vuelva a sufrir acetosis.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo
    Más de Salud infantil