La dieta mediterránea cuida el corazón de los niños

Una correcta alimentación y la práctica diaria de ejercicio físico contribuyen a reducir la grasa acumulada en la cintura, un tipo de grasa que está muy relacionada con la aparición de problemas cardiovasculares en edades tempranas.

Aunque es normal que los bebés estén mofletudos y redonditos por todos los lados, no lo es tanto que el niño a partir de 3 años mantenga esta estética. Aunque no se considere que el niño esté obeso ni tenga sobrepeso, tener una barriguita abultada es un indicador de riesgo de su salud que conviene corregir.

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La circunferencia de cintura por la acumulación de grasa abdominal es un valor que se relaciona con el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular en edades tempranas, y no tanto la distribución de la grasa en el resto del cuerpo.

Según un estudio realizado por el grupo de investigación de riesgo cardiovascular y nutrición del IMIM (Instituto de Investigación Hospital del Mar) y del Grupo de Investigación en Nutrición Comunitaria del Parc Científic Barcelona, se demuestra que los niños y jóvenes que siguen una dieta mediterránea tienen una circunferencia de cintura menor que aquellos que no la siguen.

Y hay que prestar atención a este dato porque la acumulación de grasa en el abdomen por encima de ciertos límites es un indicador de perfil metabólico desfavorable.

CORREGIR LA TENDENCIA

La dieta mediterránea es rica en fruta y verduras (5 raciones al día), fibra, pescado (3 veces en semana), yogures y lácteos (diarios), legumbres, aceite de oliva y aconseja realizar cinco comidas diarias (tres principales y dos tentempiés). Sin embargo hay un gran porcentaje de niños que salen de casa sin desayunar (se asocia no desayunar con un mayor riesgo de sobrepeso), compensan su apetito con pastelería industrial, caramelos y snacks, prefieren la carne al pescado y optan muchos días por tomar comidas preparadas (fast-food).

Si a una dieta incorrecta se añade además la falta de ejercicio, el riesgo para la salud aumenta mucho. Aunque los niños suelen ser movidos por naturaleza, a partir de los11-12 años el nivel de ejercicio que practican a diario desciende notablemente.
Un 40% de los menores españoles no hacen ninguna actividad física (España es uno de los países con mayor tasa de abandono del ejercicio físico cuando llega la adolescencia).

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Los profesionales de Ciencias del Deporte consideran insuficientes las 2-3 horas de educación física semanal que se realiza en los colegios e institutos y recomiendan aumentar al menos una hora más a la semana como vía para frenar la obesidad y garantizar un correcto crecimiento del niño.
Las recomendaciones de ejercicio varían en función de la edad. Hasta los 9 años los niños hacen el ejercicio que necesitan con tan solo jugar en el parque, saltar a la comba, correr, andar, nadar ir detrás de la pelota, etc. A partir de los 9 años, lo ideal es que realicen varios deportes (nadar, correr, montar en bicicleta, fútbol, tenis...) no sólo dedicarse a uno específico y si es posible, apuntarse a un equipo, con el fin de evitar el abandono.

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