En los niños cada lesión es diferente

Los niños están siempre de un lado para otro. No paran en todo el día. Así que es normal que de vez en cuando os den algún que otro susto . Si no queréis que os pillen desprevenidos, os explicamos en que consiste cada una de las lesiones que pueden tener.

Cuando hay una fractura en un hueso, además de doler, la zona afectada aparece inflamada y con deformidad debido a que el hueso no está alineado. En cambio, el esguince (la distensión o estiramiento de los ligamentos que sujetan la articulación) y la luxación (ocurre cuando los huesos de la articulación se desencajan o se salen de su sitio), al afectar a las articulaciones suelen producir inflamación con menor deformidad.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Aún así, como ya hemos comentado, en ocasiones hay pequeñas fracturas en la muñeca o en el tobillo que casi no producen deformidad y se pueden confundir con esguinces.

“Un esguince de tobillo o de muñeca en un niño menor de 5 años casi siempre es una pequeña fractura que pasa desapercibida, debiendo realizarse una radiografía para descartar que el cartílago de crecimiento esté dañado”, advierte Rafael Durá Ojea.

Y es que las lesiones más complicadas en los niños son precisamente las que perjudican al cartílago de crecimiento (zona por donde crece el hueso), ya que en la mayoría de los casos requieren cirugía. Por frecuencia, suelen afectar más a la muñeca y al tobillo, y después a la rodilla.

Las luxacionesson raras en los menores de 5 años. No obstante, sí hay una típica que afecta a la articulación del codo (pronación dolorosa) y sucede cuando el radio (hueso del antebrazo) se “desencaja” de la misma. “Es muy típico que en niños pequeños esta lesión se produzca cuando alguien les tira bruscamente del brazo, por ejemplo al cruzar la calle”, advierte Durá Ojea. Suele producir dolor y una inflamación muy localizada (como un pequeño huevo). Tiene fácil arreglo: el traumatólogo realiza una maniobra específica para colocar el hueso en su sitio. No necesita inmovilización ni reposo.

También es importante destacar que tras un golpe fuerte en el tórax, cabe la posibilidad de que haya un daño interno, aunque los huesos no muestren síntomas de lesión. Por esta razón es importante realizar una radiografía. “La plasticidad de los huesos de los niños hace que en ocasiones se produzcan lesiones internas sin lesiones del esqueleto, algo que siempre hay que tener en cuenta”, comenta el doctor Álvaro García-Perla.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Los huesos de los niños

Los huesos de los niños son más flexibles que los de los adultos: pueden doblarse sin llegar a fracturarse. “El hueso de un niño a menudo se curva, pero no llega a fracturarse del todo, y tiene una capacidad mucho mayor de remodelación o reconstrucción”, explica el traumatólogo Rafael Durá Ojea. Las fracturas completas, en las que se parte el hueso, suelen darse en los niños mayores de 6 años. En los pequeños, las más frecuentes son :

  1. Fractura en tallo verde. El hueso se dobla, pero no llega a partirse, como si se doblara una rama verde de un árbol; sin embargo, en la parte interna, en la concavidad, sí se astilla.
  2. Fractura en rodete. El hueso, al recibir una compresión desde ambos extremos, se angula (como si se arrugara), pero no se parte.
    Publicidad - Sigue leyendo debajo
    Más de Salud infantil