Niños con piernas zambas

Es una alteración muy habitual durante el crecimiento de los niños y en la mayoría de las ocasiones se corrige de manera espontánea hacia los 6 años de edad.

Muchos niños presentan una ligera curvatura de las piernas hacia adentro, de manera que las rodillas aparecen casi juntas mientras que los tobilllos están muy distanciados.

Este problema se conoce popularmente como “piernas zambas” y en Medicina como “genu valgo”. La mayoría de las veces se soluciona por sí solo hacia los 6 años.

El inconveniente es que mientras dura, puede que el pequeño camine y corra con alguna dificultad, por lo que se cansará y se caerá más que los otros niños. En estos casos y también si el peque presenta cojera, si el “genu valgo” le afecta sólo a una pierna o si es exagerado, resulta básico el seguimiento por parte del traumatólogo infantil.

¿Por qué sucede?

El “genu valgo” puede ser patológico, si persiste más allá de los 6 años o se debe a una enfermedad, y fisiológico, si está causado por el desarrollo normal de las extremidades. Éste es el más habitual. “Afecta a las dos piernas y existen muchas dudas acerca de que su origen sea hereditario.

Es más frecuente en las niñas y en los pequeños que están gorditos. En las niñas, porque presentan más elasticidad en los ligamentos, y en los niños gorditos, porque debido al grosor de los muslos tienen más dificultad para juntar las piernas, por lo que la deformidad se acentúa”, explica Anna Escolà, traumatóloga de Capio Hospital General de Catalunya.

Mitigar el problema

¿Tu hijo tiene las piernas en X? Entonces, toma nota de las recomendaciones que puedes poner en práctica para mitigar su problema:

  • Evita el sobrepeso. Porque, como ya se ha dicho, acentúa el problema.
    • Ponle un zapato cómodo y de material natural. “No está demostrado que el calzado ortopédico ayude a corregir esta alteración, pero sí se sabe que con un zapato cómodo y de material natural y transpirable (piel, cuero o nobuk), el niño afectado camina mejor”, aclara la traumatóloga.
      • No le dejes sentarse en el suelo con las piernas en forma de W. Esta postura suelen adoptarla con mucha frecuencia todos los niños, debido a la rotación natural de las caderas. “Se debe evitar para que los ligamentos internos de las rodillas no adquieran más laxitud y aumente la deformidad”, advierte la especialista.
        • Anímale a caminar descalzo por la playa o el jardín. Si estáis de vacaciones en la costa o vivís allí, deja que tu hijo camine descalzo por la arena de la playa durante un buen rato todos los días. El masaje que le proporciona este ejercicio le fortalecerá las articulaciones de las piernas y de los pies. También le vendrá muy bien caminar descalzo sobre el césped de un jardín o incluso por la casa.

          Puede que el traumatólogo coloque a tu hijo una cuña correctora en la suela de los zapatos o una plantilla especial en el interior de los mismos para corregir su problema. En estos casos es preferible que te olvides de las sandalias y le pongas un zapato cerrado

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