Prevenir los problemas de espalda de tu hijo

Adquirir buenos hábitos posturales de pequeños ayuda a tener una espalda más resistente de adultos. Por eso debéis vigilar los movimientos y posturas que adopta vuestro hijo a lo largo del día.

Hábitos saludables en casa

Además, para que no padezca alteraciones de columna como la cifosis (curva en la parte superior de la misma) o la escoliosis (desviación lateral), conviene que toméis estas precauciones:

Al dormir. Su colchón debe ser semirrígido, para que mantenga las curvas fisiológicas correctas de su cuello y sus vértebras lumbares (las de la zona inferior de la espalda) y, además, permita que la cadera se hunda un poco, dejando la columna en línea recta con el cuello.

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Si el colchón es muy duro, la espalda perdería su curvatura natural. Y si es demasiado blando, llevaría al niño a adoptar posturas inadecuadas.

La almohada debe permitir que el cuello del pequeño forme un ángulo recto con el hombro, estando el niño tumbado de lado (id a la tienda con él, para que la pruebe). Procurad que vuestro hijo no duerma boca abajo, porque esta posición fuerza y perjudica a las vértebras cervicales y lumbares. Lo ideal para que su espalda no se resienta es que duerma boca arriba o de costado.

Al sentarse. Debe acostumbrarse a sentarse apoyando toda la espalda en el respaldo de la silla (mejor si es ergonómica).

Para ello debe poner el culete lo más dentro posible en el asiento. Éste debe tener la altura de la tibia del pequeño, de forma que, estando sentado, su muslo y su pantorrilla formen un ángulo recto. Si cruza las piernas al sentarse, compradle un reposapiés y animadle a usarlo. En el sofá, ponedle un cojín a la altura de los riñones, para que apoye mejor la espalda.

Asuntos del colegio

La mochila escolar conviene que la lleve colocada en los dos hombros y a una altura cómoda, ni muy pegada a los hombros ni demasiado baja.

Los carritos ayudan a que la espalda no se cargue tanto, siempre y cuando tengan el tirador regulable y se utilicen bien. Pero el problema es que los niños tienden a torcerse cuando tiran de ellos, por eso es recomendable que, en vez de llevarlo así, lo lleven empujándolo hacia adelante.

Las carteras de mano están descartadas: provocan la inclinación lateral de la espalda. En cursos superiores, comprobad que la carga de libros que lleva vuestro pequeño no supera el 15% de su peso.

Preguntad en el cole si las sillas y pupitres son regulables y, si os dicen que no, en la próxima junta escolar proponed que se vayan cambiando.

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Uno de los motivos que provocan más dolencias en la espalda de los escolares es que el mobiliario, al no ser regulable, no puede adaptarse a la talla de los alumnos, un parámetro muy variable aunque los niños tengan la misma edad.

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