El tratamiento con fármacos de la alergia en niños

Los más utilizados para las alergias en niños son los antihistamínicos (jarabe, gotas nasales, colirios y, a partir de ocho años, pastillas) y los corticoides nasales (gotas).

Como cualquier medicamento, debe prescribirlos el médico y su función es combatir la rinitis y la conjuntivitis.Por otra parte, si el niño tiene asma necesitará un inhalador broncodilatador (ten uno en casa y otro en el colegio).

“Los padres han de tener en cuenta que el asma puede aparecer en cualquier momento, aunque el niño esté bien y lleve sin asma mucho tiempo”, advierte el alergólogo Javier Subiza. Si el pequeño tiene menos de cinco años, necesitarás una cámara que se acopla al broncodilatador, aunque en caso de emergencia puedes fabricar una con un periódico (enróllalo y colócalo en la boca del broncodilatador). Para niños a partir de cinco o seis años hay broncodilatadores de polvo seco, que no necesitan cámara.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Por último, en caso de asma resulta muy útil el medidor de flujos, un aparato muy pequeño y fácil de manejar que nos dice cómo están los bronquios del paciente. Sólo hay que soplar con fuerza durante unos segundos por la boquilla y esperar los resultados: verde (bien), amarillo (obstrucción moderada) o rojo (obstrucción grave). Cuesta unos 50 euros y está indicado a partir de cinco años.

La utilidad de la vacuna

En todo caso, una vez identificado el alergeno, se puede optar por la vacunación. La mayoría de los alergólogos insisten en que es lo mejor para controlar la alergia y evitar que la enfermedad vaya a más, incluso puede curarla.

“La idea es obtener una mejoría persistente por lo menos durante diez años tras finalizar la vacunación. Y con la vacuna también se reduce la evolución de rinitis a asma”, dice Javier Subiza.

Un estudio en niños alérgicos al polen demostró que el 60% de los que presentaban rinitis y no fueron tratados con la vacuna desarrollaron asma, lo que sólo le ocurrió al 18% de los que fueron vacunados.

Por otro lado, en el embarazo no es recomendable iniciar la vacunación. En cambio, si la gestante está en la fase de mantenimiento y la tolera bien, puede continuar. “En el embarazo no se recomienda iniciar la vacunación porque las posibilidades de una reacción durante la fase de iniciación son mucho mayores que en la fase de mantenimiento”, explica Subiza.

A las mujeres alérgicas se les aconseja vacunarse antes de quedarse embarazadas, así necesitarán tomar menos fármacos durante la gestación para controlar los síntomas de la alergia.

TIPOS DE VACUNA

SUBCUTÁNEA: Se pone mediante inyecciones. “No existe contraindicación absoluta de esta vacuna para niños menores de cinco años. Si el alergeno está bien determinado, el especialista puede Recomendarla”, dice la Dra. Paloma Ibáñez.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
  • En qué consiste: Hay una fase de iniciación y otra de mantenimiento. En la pauta tradicional, durante la iniciación se inyecta el extracto del alergeno una vez a la semana a lo largo de unos tres meses. En la fase de mantenimiento se pone una inyección al mes durante 3-6 años. Actualmente existen pautas más rápidas con las que se llega antes al mantenimiento: se pincha semanalmente pero sólo durante cinco o seis semanas, y luego se pasa a la fase de una inyección al mes. Estas vacunas se administran en los servicios de alergia e inmunología o en los centros de salud. “A diferencia de las sublinguales, deben administrarse siempre en presencia del especialista”, advierte la doctora Ibáñez.
  • Posibles reacciones: Las reacciones adversas que puede presentar el paciente son raras. “La mayoría aparecen en los primeros 30 minutos tras su administración y se manifiestan con rinitis, picor en la piel y algo de asma, aunque siempre leve. Pero si no se tratan inmediatamente con adrenalina, estas molestias pueden transformarse en algo más serio”, avisa el Dr. Javier Subiza.

    SUBLINGUAL: Con ella no es necesario pinchar al niño. Otra ventaja es que, además de ser segura, pueden administrarla los padres en casa. Su inconveniente es que requiere más constancia. “La mayoría terminan suspendiéndola, mientras que con la vacuna subcutánea, como deben venir con el niño a la consulta, es raro el abandono”, explica el alergólogo Javier Subiza.

    • En qué consiste: Igual que en la subcutánea, hay una fase de iniciación y otra de mantenimiento. Durante la primera se colocan todos los días bajo la lengua del niño unas gotas del extracto del alergeno, hasta alcanzar la dosis de mantenimiento. A partir de entonces se suele administrar tres veces a la semana durante 3-6 años. En los alérgicos al polen se aconseja iniciarla antes de la época de polinización.
    • Posibles reacciones: No suele presentar efectos adversos. “Cuando los niños no la toleran, les pica bajo la lengua y se les hincha un poco la zona. Las reacciones no suelen ser importantes, pero conviene decírselo al médico”, dice la Dra. Ibáñez.
      Publicidad - Sigue leyendo debajo
      Más de Salud infantil