Cómo distraer a tu hijo si esta malo

Te sugerimos algunas buenas ideas para que la convalecencia de tu pequeño os resulte mucho más llevadera a los dos.

El pediatra te ha recomendado que tu hijo guarde reposo, o al menos que esté tranquilo en casa para que no se sofoque ni sude y evitar así que le suba la temperatura o se le agudice la tos.

En esta situación pueden ocurrir dos cosas: que tu pequeño esté decaído debido al malestar o, por el contrario, que a pesar de la fiebre siga teniendo ganas de jugar. En ambos casos, entretenerle con juegos tranquilos es la mejor solución para que descanse, al tiempo que se distrae, lo que hará que las horas se le pasen más rápido (y a ti también).

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La cama, escenario de juegos

Aunque su manera de jugar aún conlleva mucho movimiento, caos y cierta torpeza, ya hay actividades tranquilas que puede hacer él solito y que le mantendrán entretenido en la cama.

No obstante, ten en cuenta que su atención todavía es limitada y que enseguida se cansa de hacer lo mismo. Por esta razón, conviene que le observes y que le hagas nuevas propuestas en cuanto veas que empieza a aburrirse: si te adelantas a él, evitarás que se ponga tontorrón o que termine levantándose y correteando por toda la casa.

Para convertir su cama en un buen sitio de juegos sólo necesitarás unos almohadones grandes en los que pueda apoyar la espalda, para estar cómodamente sentado, y una bandeja con patas sobre la que pueda realizar ciertas actividades, como éstas:

  • Hacer rompecabezas. Como los específicos para esta edad tienen muy poquitas piezas, podrá realizarlos fácilmente sobre la bandeja.
  • Animarle a adivinar lo que estás observando. El tradicional juego del “veo, veo” se puede adaptar a su edad, utilizando pistas sobre el objeto elegido, en vez de usar la inicial del nombre.
  • Cuidar de su muñeco o peluche “enfermo”. Comprobar que su amigo está pasando por la misma experiencia que él le reconfortará mucho.
  • Dejarle a mano varios cuentos para que pueda verlos cuando quiera. Cuanto más interactivos sean (con pegatinas, lengüetas de las que tirar, ventanas para abrir, imanes, etc.), más le entretendrán. No te olvides de leerle alguno de vez en cuando. Le encantará.

    De hecho, lo mejor es que alternes los juegos que puede hacer él solo (hojear cuentos), con otros en los que precise tu colaboración (recortar dibujos, manualidades). Observarte será un entretenimiento muy agradable para tu hijo, y además así evitas que se sienta solo.

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    Sí a la tele, pero sólo a ratitos

    Si a tu hijo le cuesta estar metido en la cama, no pongas objeciones a que descanse en el sofá del salón. Lo importante es que se mantenga en reposo. Dejarle ver la tele un ratito puede ser una opción muy acertada en estas circunstancias. Pónsela mientras espera para comer, o cuando ya no le apetezca jugar porque se siente cansado (en este caso no creas que está peor, simplemente está más debilucho de lo habitual).

    También es buena idea que le propongas ver esa película de dibujos que tanto le gusta, o ese vídeo de cuando era recién nacido. Aun así, recuerda que pasar mucho tiempo delante de la tele puede darle dolor de cabeza, así que no dejes que la vea más de media hora por la mañana y otros 30 minutos por la tarde.

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