¿Tu hijo muerde bien?

La forma correcta o inadecuada en la que los dientes superiores se juntan con los inferiores es, además de una cuestión de estética, un factor que influye en el desarrollo del habla de tu hijo y en la forma en la que traga los alimentos.

La pregunta no es si tu hijo muerde a otros niños, sino cómo es su mordida, es decir cómo se ajustan los dientes superiores a los inferiores. Si ya está a punto de cumplir los tres años, pídele que te enseñe los dientes juntado bien las muelas. Si sus dientes de arriba encajan o se ajustan ligeramente sobre los inferiores, el niño tiene una mordida perfecta (oclusión ideal). Si no es así, el niño tiene un problema de maloclusión que conviene comentar con el odontólogo.

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Si queda un espacio entre los dientes superiores o inferiores (las muelas se juntan pero los incisivos no llegan a tocarse) se conoce como mordida abierta y puede que una de las causa sea que el niño no ha aprendido a tragar bien. Es decir, que en lugar de apoyar la lengua en el paladar, como hacemos los adultos, apoya la lengua en los incisivos superiores empujándolos hacia afuera y abriendo su dentadura cada vez más (así es como tragan los lactantes).

Para comprobar como lo hace, ponle una bolita de chicle en la punta de la lengua y pídele que trague saliva apoyando la lengua en el paladar. Si lo ha hecho bien, la bolita seguirá en su sitio cuando abra la boca; si lo ha hecho mal, la bolita estará perdida en algún lugar de la boca. Esta forma de deglutir favorece que el niño trague aire y que aparezcan dolores de tripa.

Otras de las razones que suelen estar relacionadas con la mordida abierta es el uso del chupete de forma habitual, más allá de los 3 años o que el niño se chupe el pulgar a voluntad.

El problema de la mordida abierta es que puede generar mala pronunciación de determinados sonidos, entre ellos los de la letra "d", la "t", la "s" o la "z", una situación que suele resultar graciosa en el hogar, pero que puede ocasionar risas y burlas en el colegio.
En estos casos conviene que el dentista vea al niño cuando antes. Él te indicará qué ejercicios podéis practicar en casa para corregir la forma de tragar, te informará si con el tiempo precisará aparato o si debe verlo un logopeda para completar la terapia.

OTRAS MORDIDAS

Cuando los dientes superiores quedan por dentro de los dientes de abajo, se conoce como mordida cruzada y es un problema de malaoclusión muy común en los niños durante la dentición primaria y durante el cambio de los dientes de leche a los definitivos. Puede corregirse con ortodoncia. Este tipo de mordida suele generar que el niño respire a través de la boca y tenga más problemas de garganta (anginas, faringitis, etc.)
El caso contrario, cuando los dientes superiores cubren totalmente los inferiores (sobremordida), también es frecuente en la infancia y suele provocar apiñamiento de los dientes inferiores. El dentista os indicará el procedimiento y el momento más oportuno para corregirlo.

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Recuerda que el niño que tiene los dientes mal colocados precisa mayor vigilancia de su higiene dental, ya que en su caso las posibilidades de acumulación de placa y presencia de caries son más altas (las superficies lisas son más fáciles de limpiar que aquellas que presentan recovecos y caras ocultas.)

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