Dermatitis atópica en niños

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel muy molesta y difícil de controlar cuando el afectado es un bebé o niño pequeño, aunque con los cuidados precisos, se puede convivir con ella y en muchos casos, superarla.

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel que se presenta en brotes. Sus síntomas son la inflamación de la piel, el picor de las lesiones y el enrojecimiento y sequedad en la epidermis. Para no confundirla con otras enfermedades cutáneas, has de fijarte en que durante los primeros meses de vida del bebé las lesiones aparecen en la cara (pómulos y frente), cuero cabelludo y rodillas. A partir de los 18 meses y hasta los 8 años, en la flexura del codo, las corvas, el cuello, las muñecas y los tobillos.

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En el 75% de los casos los primeros síntomas surgen entre los 2 y los 6 meses de edad, y en el 80% de los niños se manifiesta antes de los 5 años. Aunque se desconocen sus causas, la prevalencia aumenta en el medio urbano, ante casos de tabaquismo materno y con la reducción de la lactancia materna (pero hay casos en los que no se dan estas circunstancias y también aparece).

¿CÚAL ES EL TRATAMIENTO?

El tratamiento para estos niños debe establecerlo el dermatólogo. Hasta hace poco tiempo, para reducir los brotes se empleaban corticoides tópicos y antihistamínicos orales contra el picor. Desde hace unos años, además existen inhibidores tópicos de la calcineurina libres de corticoides (a partir de 2 años). El especialista te indicará cuál le conviene a tu hijo.

Y EN CASA

Además del tratamiento diario que te haya indicado su médico recuerda seguir en casa estas indicaciones:

  • Alarga todo lo que puedas la lactancia materna, ya que ésta le protege de la aparición de enfermedades alérgicas e infecciosas.
  • Retrasa la introducción de alimentos ricos enproteínas como el huevo (después del año), los frutos secos y mariscos nunca antes de los 3 años. Cuando tengas que introducir estos alimentos hazlo poco a poco, un alimento cada vez, observando su tolerancia y sin que coincida con un brote de la enfermedad.
  • Evita el baño con agua muy caliente y no alargues su duración más de 10 minutos. Además, utiliza un limpiador suave y evita las esponjas. En farmacias encontrarás soluciones sin jabón específicas para pieles atópicas.
  • Seca su piel con toalla de algodón, mediante ligera presión y sin frotar.
  • Aplícale una crema hidratante dos veces al día y después del baño.
  • No le pongas colonia ni perfumes en la piel, ni uses suavizantes en su ropa.
  • Vístele con ropa de algodón, de lino o de hilo. Evita prendas ajustadas que rasquen o que impidan la evaporación del sudor. El niño ha de encontrarse siempre fresco. Un dos piezas es mejor que un peto.
  • Su calzado ha de ser de piel en invierno y de tela en verano (el calzado deportivo, salvo que se garantice que respira o que evacúa el sudor, debe usarlo sólo para el momento de hacer deporte y cambiarse inmediatamente después de éste).
  • Las uñas del niño han de estar siempre cortas y limpias, ya que el picor que caracteriza a esta enfermedad incita al rascado continuo y con él a la formación de heridas que pueden infectarse. Si por la noche no es consciente de ello, ponle guantes finos de algodón.
  • El sol es un buen aliado, pero la exposición ha de realizarse con los cuidados oportunos (un protector 50 o 50+), debe ser por la tarde a última hora, durante poco tiempo y aumentar la exposición de forma progresiva.
  • Ponle el tratamiento indicado por su médico durante el tiempo que te haya pautado.
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