¡A cepillarse los dientes!

Te contamos cómo puedes lograr que esta tarea se convierta en un hábito para tu hijo y que lo haga casi tan bien como tú. Cuidar sus dientes de leche, aunque vaya a perderlos, es velar por su salud.

El niño debe familiarizarse con la higiene dental desde que le salen las primeras muelas. Al principio basta con dejarle un cepillo de dientes para que lo chupetee.

Con el tiempo y un poco de ayuda, hacia los 2 años, ya sabrá cepillarse los dientes él solo, a su estilo y cuando quiera, eso sí. Los 3 años es la edad idónea para lograr que esta actividad se convierta en una costumbre. Sólo así podrá mantener sana su boca.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

CREAR UNA RUTINA

Para que tu hijo asuma esta tarea y la incluya en sus rutinas diarias es importante que se la enseñes como algo...

Compartido. A esta edad los niños lo imitan todo. Si el tuyo ve que te cepillas los dientes después de cada comida, que lo haces con cuidado, siempre del mismo modo y tomándote tu tiempo, acabará haciéndolo como tú.

Divertido. Los peques interiorizan mejor las normas cuando las ven como un juego. Si eres demasiado estricta o exigente con el cepillado de dientes, tu hijo le cogerá manía. Para que sea algo lúdico lo mejor es que vayas con él a comprar el cepillo y adquieras el que más le guste.

También puedes inventarte una canción que le recuerde que los dientes se limpian después de cada comida. En cualquier caso, es importante que refuerces su comportamiento con palabras de afecto y gestos muy cariñosos.

Cotidiano. Debe ser un acto habitual, no esporádico. Si sacas el tema después de cada comida, tu pequeño se dará por aludido sin sentirse obligado.

Metódico. Para que aprenda a cepillarse bien, sin dejarse ninguna pieza, es recomendable que establezcas un orden (primero las muelas de arriba, después las de abajo...) y que se lo enseñes poniendo diferentes voces, según sea uno u otro conjunto de piezas dentales. Se convertirá en un experto enseguida.

PAUTAS A SEGUIR

Para que su cepillado dure entre dos y tres minutos, pon una música que tenga aproximadamente esta duración. Y para asegurarte de que sus dientes han quedado bien limpios, repásaselos tú, una vez al día por lo menos.

Por la noche, procura que se lave los dientes nada más terminar de cenar. Si le entra sueño te resultará más difícil convencerle de que lo haga y este cepillado es el más importante del día (la razón es que durante el sueño producimos menos saliva y esto favorece la acción de las bacterias).

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Si aún no le has llevado al dentista, pide cita ya con este especialista.

Entra con tu pequeño en la consulta, para que esté más tranquilo, pero como lo más seguro es que no tengan que hacerle nada y encima le darán un regalito, la visita será un éxito y hará que tu hijo se vaya familiarizando con estas revisiones (deben ser anuales, salvo si el niño tiene un problema, que serán más frecuentes).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Salud infantil