Hernias en niños pequeños, tipos y cómo tratarlas

Hay bebés que nacen con ellas, a otros se les notan a los pocos días de vida –sobre todo, cuando lloran o hacen esfuerzos–, pero ninguna hernia es culpa tuya ni se puede evitar. El doctor Francisco Hernández, jefe de Cirugía Pediátrica del Hospital Quirón de Madrid, responde las dudas de los papás.

hernias en niños
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Una hernia es un bulto recubierto de piel, que suele entrar y salir y que está originado porque una parte de un órgano o tejido corporal se cuela por una abertura o un punto débil en una pared muscular. Los niños tienen, principalmente, tres tipos de hernias: las umbilicales (ombligo), inguinales (en la ingle) y epigástricas (por encima del ombligo), aunque también hay más, como la hiatal.

Existe un componente genético en la aparición de una hernia –si el papá o la mamá del bebé han tenido alguna, es más probable que su hijo la desarrolle–; y los niños prematuros tienen una mayor tendencia a sufrirlas que los pequeños que nacen a término, pero lo demás depende de la naturaleza.

Nada de lo que hagas mejora o empeora una hernia infantil

Las hernias son defectos congénitos de cierre, no hay nada que se haga para tenerlas o para no tenerlas, ni ninguna precaución que puedas tomar durante el embarazo para evitarla. Esta es la gran diferencia que hay entre las hernias de los peques y las de los adultos; las de los mayores suceden por desgaste de los tejidos (y aquí sí que influye el tipo de vida que hayas llevado), pero los bebés y los niños nacen con o sin hernia, y eso no se puede prever.

Lo que ocurre es que en niños que tienen que hacer muchos esfuerzos –por ejemplo, los que tienen estreñimiento, los que lloran mucho por los gases, los que tosen por asma, o por bronquiolitis– tienen más tiempo la hernia fuera, por lo que se nota más y los padres pueden llegar a pensar que las hernias se les han desarrollado por los esfuerzos, pero nada que ver.

Las hernias ¿duelen?

Las hernias se notan más cuando los niños lloran; de hecho, muchas de ellas solo se ven si el niño hace una esfuerzo o está llorando. Si tiene un bultito que aparece y desaparece, seguro que es una hernia, y no tiene por qué doler. ¿Está llorando y no sabes si es por eso? Pues haz lo que recomienda nuestro especialista: presiona un poquito la hernia y si esta se mete, no le duele.

Las hernias que duelen –sobre todo, las inguinales– hay que atenderlas rápidamente. ¿Cuándo hay que ir a urgencias? Si la hernia está en la ingle y notas que el niño o la niña está inquieto, incómodo, vomita, llora... Pero en niños es raro, la verdad. Por muy grande que sea la hernia –sobre todo, las del ombligo, que a veces asustan a los padres porque son abultadas– no suelen doler. Si finalmente operan a tu hijo, ten en cuenta que no le va a doler nada pues le ponen anestesia local en la zona.

¿Se operan todas las hernias?

Las inguinales se operan en cuanto se diagnostican (salvo prematuros de muy bajo peso que, si es posible, se dilata la intervención un poco). Con las epigástricas se espera hasta que el niño es algo mayor porque no suelen dar problemas ni producen obstrucción.

Las hernias umbilicales son las únicas que, algunas veces, se pueden resolver solas; por eso hay que aguardar hasta que el niño tiene unos 3 o 5 años para operar. Eso sí, si la hernia molesta o produce dolor (son pocos los casos) se recomienda intervenir cuanto antes. Pero, tranquilos, la operación de hernia de un niño no tiene nada que ver con la del adulto. Es ambulante (el niño duerme en casa), apenas si le duele (al día siguiente pocos necesitan tomar paracetamol, mientras que los adultos están casi un mes de baja), y casi nunca vuelve a salir la hernia –solo un 1% de las veces, y casi siempre en operados prematuros–.

Eso sí, según nuestro especialista, es básico contar para la operación con un cirujano pediátrico, con un anestesista habituado a trabajar con niños y con un protocolo de hospital en el que dejen que los padres estén con su hijo hasta quedar dormido en quirófano.

Los remedios caseros no sirven para nada y, a veces, perjudican

Ni se te ocurra vendarle la zona, ponerle torundas de algodón o monedas sujetas con esparadrapo; no mejorarán la hernia y, además, pueden empeorarla al provocar la aparición de dermatitis, alergias o lesiones cutáneas. Esto solo vale para no verla, pero nada más. Y no poder observar la hernia no es una buena idea.

Según el doctor Hernández, “si tu peque tiene una hernia que se sale y se mete con relativa facilidad –presionando un poquito– y, a partir de determinado punto, no puedes meterla, tienes que consultar rápidamente con un médico”.

Con este problema lo único que sirve es vivirlo con tranquilidad, porque las umbilicales, por ejemplo, que pueden ser bastante grandes, hay muchas posibilidades de que desaparezcan solas, por enormes que te parezcan. Lo más importante es que el pediatra te haga un seguimiento de la evolución de la hernia, aunque decida esperar.

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