Beneficios de que a los niños les dé el sol en invierno

Con las debidas precauciones, el sol es bueno y necesario para tu hijo, pues es el único precursor de la vitamina D que existe. Sácale partido con seguridad.

beneficios del sol de invierno para los niños
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Para que los huesos de tu hijo crezcan fuertes y sanos necesitan 400 UI de vitamina D al día (si es un bebé) y 600 UI si tiene más de un año. ¿Cuál es la misión de esta vitamina? Pues nada más y nada menos que ayudar al cuerpo a incorporar a los huesos el calcio y el fósforo procedente de los alimentos que se ingieren y colaborar en su retención; así que, por mucho calcio que tome tu hijo, si no tiene suficiente vitamina D este nunca se fijará. La mala noticia es que hay pocos alimentos que la contengan en cantidades apreciables (el pescado graso, básicamente); la buena es que el cuerpo tiene la habilidad de fabricar esta vitamina cuando la piel se expone a los rayos ultravioletas del sol.

Cuánto sol necesitan los niños

Pero, ¿cómo conjugar la precaución dermatológica a los rayos solares con la necesidad nutricional de vitamina D? “Desde el punto de vista de la salud pública es conveniente educar a la población sobre el efecto perjudicial de una exposición solar excesiva o insuficiente”, señala la doctora Gelsy Bermúdez Ferrer, miembro del grupo de trabajo de dermatología de SEMERGEN.

Y es que aunque las radiaciones solares sean perjudiciales tanto para la piel como para el envejecimiento cutáneo, “son beneficiosas para disminuir el raquitismo, la osteoporosis, para favorecer la mineralización ósea, para regular el ritmo del sueño... por no hablar de que producen sensación de bienestar, tienen efecto antidepresivo y son vasodilatadoras, lo que tiene efecto contra la hipertensión y previenen la diabetes, entre muchos otros beneficios más”, explica la doctora.

En los países europeos cada vez hay más déficit de vitamina D

Para los niños, las radiaciones solares son fundamentales “a la hora de garantizar el crecimiento normal, muy importante en estas edades tempranas de la vida”, continúa la experta.

¿Cuándo, cómo y cuánto exponer a un niño al sol?

“En un recién nacido la exposición deberá ser de manera indirecta, por ejemplo, a través de un cristal. Bastaría con el paseo rutinario diario. O dos o tres veces por semana durante media hora por ejemplo; pero siempre evitando las horas conocidas de máxima radiación solar (de 12 a 16 horas)”, explica la doctora Bermúdez.

A partir de los seis meses los niños ya pueden usar fotoprotectores, con lo que incluso podrían disfrutar de más tiempo de sol. “Eso sí, teniendo en cuenta que los rayos solares en esta época son igual de perjudiciales para la piel que en verano, por lo que también hay que poner crema de fotoprotección”, recomienda la experta de SEMERGEN.

Bebés controlados, ojo embarazadas

“En España, en la población pediátrica es raro el déficit de vitamina D por la suplementación que tenemos en nuestro programa de seguimiento del niño sano, al que administramos 400 UI al día de vitamina D durante el primer año de vida, sin embargo en los jóvenes pasa todo lo contrario”, explica la doctora Gelsy Bermúdez.

También están en alerta las embarazadas; según el doctor Manuel Marcos, director gerente de EGON (Equipo Médico de Ginecología y Obstetricia del Hospital Montepríncipe de Madrid), “el 60% de las mujeres embarazadas españolas tiene déficit de vitamina D”, así como los niños que viven en países del norte de Europa o incluso en EE. UU.

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