Los trucos anticatarro que ayudarán a que tu hijo lleve mejor los mocos y las toses

Un resfriado no tiene mayor importancia para la mayoría de los niños; pero hará que tu pequeño lo pase mal y que esté muy molesto. Si quieres mejorar su respiración y aliviar los síntomas catarrales, toma nota.

trucos para que los niños no se resfríen
Getty Images

¿Tu hijo está otra vez con mocos? Es normal, el invierno pone a prueba su sistema respiratorio; de hecho, la mayoría de los profesionales de la salud consideran que un niño que acude a una escuela infantil es habitual que coja hasta 10 resfriados al año. La mayoría de las veces los mocos, toses y malestar suelen deberse a un simple catarro, pero por muy leve que sea, la verdad es que le puede afectar hasta el punto de no dejarle comer e incluso de dificultar su descanso, y eso, como padres, agobia, ¿verdad?

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Mañas de mamá

En estos momentos lo mejor que puedes hacer es armarte de paciencia, porque el ‘peque’ estará molesto y eso se notará en su comportamiento –más lloros, más despertares nocturnos, más caprichos o menos ganas a la hora de comer...–. Para que mejore cuanto antes sigue el tratamiento prescrito por su pediatra durante el tiempo indicado y facilítale estos días en la medida de lo posible la respiración.

Para dormir le vendrá bien hacerlo de forma un poco incorporada –el doctor seguro que te aconseja colocar una almohada finita debajo de la zona de la cabeza del colchón, para incorporarle un poco sin molestar su sueño, o elevar las patas delanteras de la cuna–.

Ante un catarro o un resfriado no hay que agobiarse, sino conseguir que tu peque esté tranquilo

Ten en cuenta que es normal que tenga menos apetito, incluso ninguno, pero no descuides su hidratación. Si está a lactancia materna te encontrarás con que toma pecho más a menudo, pero poquito, y hasta puede que notes que le cuesta más la toma –es por los mocos, que le dificultan respirar–; lo importante cuando están así de congestionados es que se hidraten muy bien. De hecho, si tienes dudas sobre la correcta hidratación de tu hijo o si ves que no mejora a los pocos días, debes volver al pediatra para que le haga una nueva valoración.

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Consejos para acertar

Cuando hay un niño resfriado en casa hay varias cosas que puedes hacer para facilitarle la respiración y que se encuentre mejor –además de reponerse antes–:

1.No te cortes con el sacamocos. Es un engorro para ti y para él, pero es lo que más le aliviará y lo que hará que el resfriado le dure menos. En bebés puedes limpiar la nariz con suero fisiológico o con un nebulizador de agua marina apto para bebés antes de cada toma (si es un lactante de pecho a demanda espera tres horas entre una limpieza y otra). Ponle tumbado boca arriba, con la cabeza de lado, tápale la fosa nasal superior y nebuliza la inferior. Vuelve la cabeza hacia el otro lado y repite la operación. Después, aspírale la mucosidad con un aspirador nasal o con una pera fisiológica del siguiente modo: pon la boquilla higiénica en la pera, aprieta totalmente la parte ancha antes de introducirla en la fosa y suéltala cuando esté dentro para que absorba; sácala y repite varias veces. Puedes optar por aspiradores nasales manuales o eléctricos, que suelen tener fuerza de aspiración modulable según la edad del bebé.

    2. Consigue en su habitación o en toda la casa un ambiente húmedo. Puedes utilizar humidificadores (limpiándolos a diario para que no creen moho) o poner recipientes llenos de agua en los radiadores. Ni que decir tiene que si está muy resfriado has de evitar llevarle a lugares cargados de humo, con la calefacción muy fuerte o con mucha gente; pero eso no significa que no puedas sacarle a pasear; al contrario, un poco de aire puro puede que le venga bien.

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    3. Ojo con las toallitas cuando esté acatarrado; pueden llegar a irritar la frágil piel de al lado de la nariz. Si estornuda o expulsa mocos, usa un pañuelo de algodón, que no irrita.

    4. Tranquilízale cuando le dé un ataque de tos. Para ello debes mantenerte lo más serena posible, distraerle, hablarle con mucho cariño, porque si te dejas llevar por la situación le transmitirás tu nerviosismo, se pondrá a llorar o lo hará con más fuerza y respirará aún peor.

    5. Sé más flexible con el sueño. Seguro que le cuesta más conciliarlo, o que se despierta más veces. Para que esté más cómodo puedes aplicar un bálsamo suave con aceites esenciales como eucalipto y tomillo, que aplicado sobre el pecho, cuello y espalda con un suave masaje, aporta frescor y cuyos vapores proporcionan un efecto de frescor balsámico. Se pueden aplicar varias veces al día, verás cómo consigues que se alivie y que descanse mucho mejor. Pregunta en tu farmacia por los que puedes usar en bebés y niños pequeños.

    Muy natural

    En la naturaleza encontramos grandes aliados en multitud de plantas que tienen efecto descongestionante sobre las vías respiratorias altas:
    Los polifenoles del tomillo hacen de esta planta uno de los mejores remedios naturales contra la tos gracias a sus propiedades antisépticas.
    De hecho, el extracto de tomillo siempre se ha combinado con otras sustancias para obtener jarabes y bálsamos contra la bronquitis y los resfriados.
    El eucalipto tiene propiedades expectorantes y antitusivas.
    Además sus hojas, ricas en eucaliptol, son un potente mucolítico que fluidifica las secreciones pulmonares y favorece su expulsión.

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