Mojar la cama por las noches, uno de los acontecimientos más traumáticos en la vida de un niño

¿Tu hijo sigue mojando la cama por las noches? ¿Crees que es demasiado mayor para hacerlo? No lo pases por alto, podría ser un gran error.

Niña durmiendo
Getty Images

Algunos niños tardan en dejar de hacerse pis en la cama. En estas circunstancias, muchos padres, inocentemente, piensan que es un problema sin importancia que pasará con los años. Sin embargo, si no tratamos la enuresis nocturna como se merece, podría tener consecuencias negativas para nuestros hijos. “Mojar la cama por las noches es visto por gran parte de los padres como un problema sin importancia que pasará con la edad; esto hace que no consulten al pediatra específicamente y no pregunten, pudiendo pasar desapercibido hasta edades muy tardías y constituyendo un problema de salud importante para niños y adolescentes”, explicó el Dr. Juan Carlos Ruíz de la Roja, Director del Instituto Urológico Madrileño, Jefe de Servicio Urología del H. Santa Cristina de Madrid y autor del libro “¿Por qué se orinan los niños en la cama?” en la charla“ ¿Camita seca o mojada? Conoce la Enuresis” organizada por el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón.

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Hablamos de enuresis cuando niños de más de 5 años siguen mojando la cama por las noches. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Internacional de Continencia de los Niños, se considera que un niño es enurético cuando tiene dificultades para controlar la micción nocturna al menos una vez al mes. Este problema afecta al 16% de niños con 5 años y al 10% de 6, aunque los expertos consideran que en realidad estos porcentajes son mayores pero que hay muchas enuresis que no están diagnosticadas y, por tanto, no son tratadas correctamente.

Para nuestro hijo, mojar la cama puede tener consecuencias en su vida personal y escolar: baja autoestima, impedimentos para desarrollarse socialmente -acudir a campamentos, colonias o dormir en casa de amigos-, falta de motivación y fracaso escolar, interrupción del sueño, aislamiento… es durante la adolescencia, a partir de los 14 años, cuando la enuresis más afecta en la vida social de nuestro hijo. De hecho, este problema está considerado por los niños de entre 8 y 16 años el acontecimiento más traumático después del divorcio y las peleas entre los padres.

Aunque en la mayoría de los casos (90%) la causa de este problema es fisiológica, como la producción de más orina nocturna de lo normal, a veces (10%) puede ser una respuesta del niño ante un acontecimiento inusual: la separación de sus padres, el nacimiento de un hermanito…

Por otro lado, el primer estudio mundial de asociación del genoma en la enuresis (GWAS en sus siglas inglesas), demuestra que el riesgo de orinarse en la cama es entre 5 y 7 veces mayor entre los niños con un padre enurético y aproximadamente 11 veces más si ambos padres lo fueron. También han encontrado una estrecha relación con otras patologías como estreñimiento, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS).

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Por todo ello, debemos dar a este problema la importancia que tiene y acudir al pediatra para que nos proporcione información sobre el tema y realice pruebas para descartar otras patologías asociadas a la enuresis.

Para el Dr. Ruíz de la Roja, “La enuresis no es culpa de nadie y tanto familias como médicos deberían poder hablar sobre el problema sin vergüenza o sentimiento de culpa. Sin embargo, el impacto a menudo se subestima y trivializa, por lo que no se busca ni se ofrece ayuda. A pesar de las cifras tan elevadas de niños que padecen enuresis, lo que más llama la atención es que todavía sólo 2 de cada 10 chavales son evaluados y tratados en algún momento por un médico, lo que demuestra el desconocimiento que tienen los padres. No es licito que sabiendo las causas médicas por las cuales se produce la enuresis, aún un 60% de estos menores deban utilizar un pañal todas la noches y el resto, o sea un 40%, mojen directamente las sábanas durante el sueño”.

“A partir de los 5 años, si establecemos el diagnóstico exacto del escape de orina nocturno y aplicamos el tratamiento adecuado, tiene una tasa de curación alta, pero los estudios indican claramente que una intervención temprana hace que los niños se dejen de orinar antes y sus complicaciones sean más leves y desaparezca antes. De no tratarse a tiempo, puede llegar hasta la adolescencia o la edad adulta, con consecuencias entonces dramáticas” concluye el experto.

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