Cómo lograr que el cambio de hora no afecte a los niños

El cambio de hora podría afectar, en mayor o menor medida, de manera negativa a su ciclo de sueño y a su rendimiento a lo largo del día.

Cómo lograr que el cambio de hora no afecte a los niños
Getty Images

Como cada otoño, el último fin de semana de octubre atrasaremos los relojes una hora y, según la sensibilidad de cada uno, algunas personas sufrirán diversos síntomas. Pero no sólo los adultos, notan este cambio, sino que los más pequeños, también se ven afectados. Y es que tal y como nos explica el Dr. Ferrán Tognetta, director médico e-salud de DKV Seguros, los niños y los bebés no están exentos de padecer las consecuencias de este cambio de hora.

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El cuerpo humano dispone de un regulador horario biológico que se encuentra en el centro del cerebro y que se ajusta mediante los cambios de luz solar y algunos estímulos del entorno relacionados con la rutina y la alimentación. Este reloj interno regula un ciclo diario que afecta a los niveles de las hormonas y a todo el cuerpo, por lo que, cuando cambia el ritmo de la luz externa o el ritmo de las tareas, puede desorientarse en el tiempo. Es un fenómeno parecido al jet lag.

Algunos síntomas que pueden presentar los niños con el cambio de hora

En el caso concreto de los niños y los bebés también se pueden presentar alteraciones en la vigilia del sueño. Les puede resultar más difícil de lo habitual irse a dormir y pueden tener más somnolencia por las mañanas. Si un niño se despierta con somnolencia por la mañana, puede tener consecuencias negativas en su rendimiento a lo largo del día como problemas de atención, irritabilidad, mal humor, menor tolerancia a la frustración, cansancio y desánimo (especialmente las primeras horas del día), aunque esto se magnificará más o menos dependiendo del carácter del niño.

Para conocer y prevenir en la medida de lo posible estas alteraciones consecuencia del cambio horario, el doctor Ferrán Tognetta nos explica las medidas que recomienda la Asociación Española de Pediatría:

- Preparar a los niños días antes realizando un adelanto gradual a la hora de despertase y del resto de horarios del día, idealmente unos quince minutos cada día desde cuatro días antes. Así los días previos se irá adaptando hasta llegar al día del cambio de hora.

- Cambiar gradualmente los horarios de sus comidas y siestas desde los días previos al cambio de horario.

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- Hacer que las siestas sean una prioridad, lo que asegurará que el niño esté descansado y permitirá que la transición sea más gradual.

- Evitar la exposición a pantallas desde una hora antes de acostarse.

- Si el niño toma medicamentos de forma crónica, también se debería ajustar la medicación 15 minutos durante los cuatro días previos al cambio de hora.

- Insistir en que los niños sean conscientes de los cambios y los vayan integrando – si ya están en la edad apropiada para ello - por lo que es importante explicarles la medición del tiempo, cómo va a cambiar la hora y por qué.

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