Los problemas de vista más habituales en niños

Si quieres que tu peque vaya bien en el cole, sea un ‘crack’ de la pelota, camine sin miedo y resulte más que sociable, lo primero que necesita es ver bien. Así de fácil: muchos problemas de los niños tienen su origen en una falta de agudeza visual.

problemas vista en niños
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Según un estudio de la Asociación Visión y Vida, uno de cada cinco niños podría tener un problema en la vista, y el 77% de los padres ni lo sospechan. Primero, porque con los bebés es difícil establecer una comunicación sobre la salud; y con los niños más grandecitos, porque el concepto “¿ves bien?” depende de cada persona. Es decir, si tienes una nena de 4 años con 3 dioptrías de miopía desde que nació, siempre ha visto mal de lejos: ella no sabrá lo que es ver las cosas con nitidez hasta que le pongas unas gafas, así que no va a notar su handicap. Sois los papás los que tenéis que daros cuenta de si su torpeza a la hora de golpear la pelota es porque no se le da bien el fútbol o porque no ve bien el balón; si no saluda a los conocidos por su timidez o porque no distingue bien las caras.

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La buena noticia es que todos los problemillas visuales se pueden arreglar de forma sencilla y divertida (¡con gafas están para comérselos...!). “Y tranquila, las gafas no quitarán brillo a sus ojos, es solo un efecto óptico producido por el cristal que lleve tu hijo”, asegura la doctora Elena Barraquer. Cuando se las quite, seguirá teniendo sus ojazos de siempre, y con ellas puestas, por fin, verá bien.

Hipermetropía: la enemiga del cole

Lo has oído por todos lados, los niños nacen con hipermetropía... “No es exactamente así –explica la oftalmóloga Elena Barraquer–. Es que los bebés, cuando nacen, tienen el ojo más corto y funciona como si tuviese hipermetropía. Pero a los 2 años ya alcanza el tamaño normal y a esa edad ya se puede detectar si realmente la tienen o no”. Este problema es un fallo de refracción –de donde se proyecta la luz en el ojo–. Si lo tiene, tu peque verá borrosos los objetos cercanos –por eso odiará escribir, hacer cuentas, dibujar…–. “Es el problema de visión que más dificulta la vida escolar, porque afecta a la visión cercana y porque, en muchas ocasiones, es muy difícil de detectar por la capacidad de acomodación del ojo”, cuenta la doctora Barraquer. Lo notarás por los dolores de cabeza al hacer
los deberes o porque irá mal en el cole: no es que sea vago, es que la actividad intelectual le cuesta muchísimo más que a sus compañeros por su mala visión.

Miopía: con ella es difícil jugar

Este problema de refracción del ojo –la luz no se proyecta en la capa correcta, origina que los objetos distantes se vean borrosos– es muy hereditario, “así que si alguno de los padres es o ha sido miope, deben llevar al niño a revisión oftalmológica a los dos años”, señala la doctora. Las buenas noticias son que se detecta rápidamente –si no ve las letras de la pizarra en el cole, seguramente es miope– y que los niños con miopía ven tan bien de cerca que suelen ser muy estudiosos –se encuentran seguros realizando tareas de visión cercana, como escribir, hacer trabajos manuales...–. Se nota porque el peque entrecierra los ojos para enfocar, y mira la televisión, el ordenador o el libro desde muy cerca, también si confunde a sus amigos cuando se encuentran más o menos lejos. Una curiosidad: “Los ojos de los miopes siguen creciendo hasta la adolescencia, incluso hasta los 30 años”, explica la doctora Barraquer, quizás por eso son tan bonitos.

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Astigmatismo: ni de cerca ni de lejos

Tu peque ve mal porque tiene una curvatura irregular de la córnea. Esta deformidad afecta tanto a la visión cercana como a la lejana. Suele ser hereditario; así que, vigiladlo especialmente si alguno de los papás lo ha tenido; y cuidado con este problema, pues suele estar asociado a hipermetropía o miopía, por lo que los peques ven francamente mal. Lo notarás por dolores de cabeza, guiño de ojos, que no vea bien la pizarra...

El ojo vago y el estrabismo hay que detectarlos pronto para poder solucionarlos

Ojo vago: el más complicado

Se llama también ambliopía, y consiste en tener una vista deficiente en uno de los ojos sin que, aparentemente, haya ningún fallo en la estructura del ojo. Suele ser hereditario y afecta, especialmente a los niños que fueron prematuros. “Es muy peligroso porque el lado del cerebro del ojo vago se habitúa a no ver”, dice la doctora. Además, lo notarás poco, suele ser asintomático; pero a veces se manifiesta con dolores de cabeza o de cervicales y algunos se dan cuenta porque cuando el niño ya ha aprendido a leer se salta palabras o confunde letras. “Es importantísimo tratarlo antes de los 6 años, cuando todavía hay plasticidad cerebral, y cuidado, puede aparecer ojo vago también cuando no se trata adecuadamente algún problema de refracción –astigmatismo, miopía o hipermetropía–.

Estrabismo: se puede corregir

“Es fácil de notar porque tu hijo tiene un ojo que se desvía hacia la derecha o hacia la izquierda”, advierte la doctora. En cuanto lo detectéis, consultar con un oftalmólogo, pues cuanto antes os deis cuenta más y mejor se corregirá.

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