Más que infusiones

Existen diversas fórmulas para extraer y administrar los principios activos de las plantas. Algunas se pueden hacer en casa y otras se realizan sólo en laboratorios especializados. En todo caso, antes de usarlas asegúrate de que son adecuadas para niños.

PREPARACIONES CASERAS

Infusión: Con las partes blandas de la planta (hojas, flores, tallos tiernos...). Se hierve agua, se retira del fuego y se vierte sobre las hierbas (una cucharada por taza), dejando tapado este segundo recipiente durante unos 5 minutos. Luego se filtra y se bebe. A veces la infusión se aplica en gotas (ojos, nariz...), o se emplea para empapar una gasa en emplastos sobre la piel.

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Decocción: Con las partes duras (corteza, raíz, tronco...). Se cuece a fuego lento (entre 5 y 60 minutos, según la planta), se deja reposar 15 minutos y se cuela. Para beber, en caliente, o para aplicar en emplastos.

Maceración: Se introduce la planta en un líquido (en general, una parte de planta por veinte de líquido), que puede ser agua o alguna bebida alcohólica, y se deja a temperatura ambiente, agitando de vez en cuando, durante un tiempo que va desde media hora hasta varios días, según la especie vegetal.

Inhalaciones o vahos: Se hierven hojas (eucalipto, pino...) o se ponen esencias en un difusor y se respiran los vapores. Despejan las vías respiratorias.

Baños: Las infusiones, extractos o aceites de muchas plantas se pueden añadir al agua del baño y aprovechar así sus beneficios, especialmente para la piel.

PREPARADOS DE LABORATORIO

Tinturas: Se hacen macerando la planta en alcohol (por tanto, no son aptas para niños). Para tomar unas gotas diluidas en agua o para aplicar en friegas.

Aceites esenciales: O esencias. Mediante destilación, concentran la parte más potente de la planta. En aromaterapia y en masajes.

Aceites medicinales: Se hacen con aceite de oliva puro al que se añaden plantas digestivas o con otras propiedades, cuya absorción es así más fácil.

Comprimidos, cápsulas, perlas... Son sólidos para ingerir elaborados con plantas secas molidas o prensadas o, menos densos, con aceites medicinales.

Jarabes: Mezclan extractos de plantas, miel o azúcar moreno y agua. Se utilizan mucho en medicina infantil, sobre todo los expectorantes y antitúsicos, con la ventaja de enmascarar el sabor amargo de muchas hierbas medicinales.

Ungüentos: Los extractos de una o varias plantas se mezclan con vaselina u otras sustancias para dar la consistencia untuosa. Se aplican directamente en la piel, como crema, o en emplastos.

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