Hierbas medicinales

La fitoterapia puede ayudar a remediar afecciones leves de los niños. Eso sí, recuerda que estas hierbas han de utilizarse siempre con el permiso del pediatra.

Si tu hijo está resfriado, o se queja de la tripita, o va algo estreñido..., el remedio para su mal podría ser el mismo (con permiso del pediatra) que recibieron nuestros abuelos cuando eran niños: beber una infusión de hierbas, aspirar unos vahos...

Durante miles de años los seres humanos hemos ido aprendiendo a conocer y utilizar las propiedades sanadoras de las plantas medicinales, cuyos principios activos hemos incorporado a muchos medicamentos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Hoy, sin embargo, ante el consumo excesivo de fármacos de síntesis por los niños, numerosos expertos proponen recuperar métodos más suaves y naturales, como la fitoterapia, para tratar algunas dolencias leves muy habituales en la infancia.

Así lo constata María José Alonso, vocal de Plantas Medicinales y Homeopatía del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona y ponente de la conferencia “Fitoterapia en Pediatría” en el último Congreso Europeo de Farmacia: “Existe un interés creciente y en las oficinas de farmacia cada vez observamos más prescripciones de plantas medicinales realizadas por pediatras, sobre todo para resfriados, dolor de barriguita, inquietud y estreñimiento”.

¿Quieres saber algo más sobre esta terapia de toda la vida, que ahora vuelve, y cómo se aplica en la actualidad?

BENEFICIOS Y PRECAUCIONES

“Si se escogen plantas adecuadas para los niños, en dosis pediátricas ajustadas a su edad y a su problema y con una forma de administración que les resulte agradable, la fitoterapia ofrece tratamientos de primer escalón seguros y eficaces, con baja incidencia de efectos adversos e interacciones”, resume la experta.

Aun así, conviene saber que lo natural no siempre es inocuo y que también las hierbas medicinales pueden tener contraindicaciones, efectos adversos o incompatibilidades, sobre todo cuando se toman otros medicamentos.

Además, sólo están indicadas para trastornos leves y es el pediatra quien debe juzgar si los síntomas realmente lo son, o si responden a una enfermedad más grave, así como la conveniencia de prescribir cualquier producto fitoterápico.

“Nunca debemos automedicar al niño. En los menores de 3 años no es fácil distinguir si lo que les ocurre es un problema banal o no, por lo que necesitan siempre del diagnóstico y control médico. Y en los de 3 a 6 años sólo se deben utilizar cuando el problema es muy claro y realmente leve, teniendo en cuenta que si el niño no mejora en un periodo de tiempo adecuado, o si surgen otros síntomas, o si tiene fiebre alta o se sospecha cualquier complicación, hay que llevarloal pediatra en seguida”, advierte la vocal de Plantas Medicinales del Colegio de Farmacéuticos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Salud infantil