Aún debe dormir la siesta

La siesta se ha convertido en una de las recomendaciones por excelencia de los pediatras, dado que los niños, para crecer de forma correcta y equilibrada, sintiéndose fuertes y contentos, necesitan descansar mucho.

Aunque los niños duerman bien por la noche, para poder disfrutar del día contentos y llenos de energía necesitan parar a media jornada para echarse la siesta. Ésta debe prolongarse entre una y dos horas: menos tiempo no basta para que recarguen pilas, y más puede interferir en su sueño nocturno.

Conviene mantener esta costumbre, como poco, hasta los tres años. Después, como los niños van al colegio, resulta más difícil respetarla, pero lo más saludable sería que se echaran la siesta hasta los cinco años.

Hay niños de año y medio que duermen un ratito por la mañana y otro por la tarde, pero lo habitual es que a esta edad se echen una única siesta y que ésta sea después de comer. Y es que los hidratos de carbono de la comida ejercen un poder relajante sobre el cerebro, que incita al organismo a descansar.

ENERGÍA Y BUEN HUMOR

Así que ya sabes: procura que tu pequeño se acostumbre a sestear en ese intervalo de tiempo y que la siesta acabe convirtiéndose en una rutina diaria. Gracias a ella se recuperará física y mentalmente de la actividad de la mañana, estará de mejor ánimo y aguantará hasta la noche contento, sin ponerse ñoño.

Por el contrario, si no la duerme se mostrará irritable y de mal humor durante el resto del día y es posible que al acostarse por la noche, el exceso de cansancio le impida relajarse y tenga un sueño menos reparador.

Está comprobado que los niños pequeños que no duermen la siesta son más propensos a tener pesadillas: y es que, cuando por fin se duermen, entran en una fase de sueño muy profundo, que es en la que se producen los malos sueños.

CREAR EL AMBIENTE IDÓNEO

Para que a tu hijo le sea más fácil conciliar el sueño después de comer, debes crear el ambiente adecuado. Deja la habitación en penumbra, no completamente a oscuras, para que distinga el sueño del día y de la noche.

Por el mismo motivo, ponle una ropa cómoda, pero no el pijama. Si le gusta, puedes poner música tranquila de fondo, algo que tampoco harás por la noche. Eso sí, procura que se eche en su cama, porque si lo hace en el sofá o en vuestra cama, pensará que le habéis dado luz verde para poder dormir siempre allí.

Si a pesar de tus intentos no consigues que tu hijo duerma la siesta, no le regañes ni insistas demasiado, porque se pondrá nervioso. Mejor, ofrécele alternativas al sueño que le hagan estar tranquilo en su habitación, como hojear cuentos, ver fotos, jugar con sus muñecos escuchando música relajante... Así, al menos, estará quieto un rato y reposará la comida

UN LIBRO PARA ENSEÑARLE A SESTEAR

En la nueva edición de su best-seller Duérmete, niño, el doctor Estivill añade un capítulo entero dedicado a la siesta, un descanso que considera imprescindible para los pequeños. En él explica cómo implantar este buen hábito, cómo saber si un niño ha dormido suficiente siesta o no, hasta qué edad hay que mantenerla...

Duérmete, niño, de Eduard Estivill y Sylvia de Béjar, está editado por Plaza y Janés y cuesta 10 euros.

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