¿Cómo detectarlos y tratarlos?

Piojos: guía de uso

¿CÓMO DETECTARLOS?

Es fácil; el mordisco del piojo produce picor, así que te darás cuenta de que el niño se ha contagiado porque se rascará mucho la cabeza.

Aun así, según advierte Santiago García-Tornel, jefe de Pediatría del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, no descartes la posibilidad porque tu hijo no se rasque, ya que “algunos niños, dependiendo de lo sensible que tengan la piel, tardan tiempo en notar molestias”.

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Lo mejor ante cualquier sospecha es inspeccionar la cabeza del pequeño.

Ponte en un sitio donde haya buena luz y repásale el pelo concienzudamente, mechón por mechón.

Localizar los piojos no es difícil. Éstos no siempre se ven, porque se esconden, pero las liendres no pasan inadvertidas.

Son como unos puntitos pequeños de color blanco enganchados al pelo. Mira especialmente detrás de las orejas y en la nuca, que es donde suele haber más.

PONLE LA LOCIÓN

Si tu hijo tiene piojos, avisa a la guardería o al cole, porque tienen que tomar medidas para evitar el contagio.

El tratamiento se basa en la aplicación de lociones pediculicidas (sustancias químicas que matan a los piojos).

Hay varias en el mercado, la mayoría a base de una sustancia llamada permetrina, eficaz si no se ha desarrollado resistencia.

Hay otras lociones, con dimeticona o con aceite de coco, que asfixian a los piojos y a las liendres y no llevan insecticida.

Las tres pueden utilizarse en embarazadas y en bebés, pero consulta con tu médico o farmacéutico cuál debes utilizar.

Cada loción tiene unas instrucciones concretas y unos días determinados de aplicación, así que deberás seguir las indicaciones del prospecto.

En líneas generales, todas actúan de la misma forma: se aplica la loción en el pelo seco, incidiendo detrás de orejas y en la nuca, y se deja actuar unas horas, las que indique el fabricante.

Pasado ese tiempo se lava bien la cabeza y se deja secar al aire libre (el calor del secador puede disminuir los efectos de algunos químicos).

Después, con un peine de púas estrechas, se peina el pelo del niño cogiendo pequeños mechones cada vez, para ir quitando los huevos que hayan quedado adheridos.

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El tratamiento dura entre 10 y 30 días, con ciclos de descanso y repetición. No es necesario cambiar o aumentar los hábitos de higiene. Con un champú normal bastará.

Si tienes varios hijos y uno ha contraído piojos, lo único que puedes hacer para evitar que los demás sufran también el problema es vigilar que no compartan cosas que puedan contener estos parásitos y revisarles periódicamente para detectar (y tratar) los posibles contagios.

QUÉ HACER SI RECAE

Por desgracia, las recaídas son relativamente habituales y, pese a haber seguido el tratamiento a la perfección, muchos niños vuelven a reinfestarse en la escuela o en el campamento.

Si es el caso de tu hijo, tendrás que armarte de paciencia y volver a empezar el procedimiento, esta vez con una loción distinta para aumentar su efectividad.

A veces se recomienda cortar el pelo, porque así es mucho más cómodo de tratar, pero no es algo prioritario.

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