¡Tiene piojos!

¿Tu hijo no para de rascarse la cabeza? El motivo podría ser un contagio de piojos. No es peligroso, pero sí resulta muy molesto y conviene saber cómo erradicarlo.

El contagio de piojos es algo frecuente en la edad escolar.

Los hábitos infantiles lo propician (en la escuela los niños están muy juntos y es habitual que compartan objetos) y, además, estos insectos se propagan fácilmente.

El resultado es que si un niño se infesta, el resto de la clase no suele tardar en hacer lo propio.

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Los piojos son insectos succionadores hematófagos (chupan la sangre), ovíparos (ponen huevos, llamados liendres) y que se pueden ver a simple vista (miden 2-3 mm), aunque no es fácil porque se mueven mucho.

No pueden saltar ni volar, pero sí andar, por eso el contagio se da por contacto directo, pasando de una cabeza a otra, o mediante objetos como peines, gorros o bufandas infestados.

Los piojos sólo sobreviven en los cabellos de las personas (en el suelo resisten unas 24 horas, aunque en la ropa aguantan más).

Los que infestan a los humanos no viven en los animales, y los de éstos no pasan a los humanos, así que no hay peligro con las mascotas que tengáis en casa.

Los contagios son muy molestos, porque los piojos son difíciles de erradicar, se propagan tan fácilmente que las recaídas son frecuentes y se reproducen rápidamente.

Para que te hagas una idea: viven unos 30 días y en ese tiempo cada hembra llega a poner 150 liendres (huevos).

Sin embargo, los contagios nunca son peligrosos.

Estos insectos no transmiten enfermedades y raramente se presentan complicaciones (sólo a veces el niño, de rascarse mucho, se hace heriditas que pueden infectarse).

¿FALTA DE HIGIENE?

Aunque proliferan más en ambientes de hacinamiento y contagian más a los niños, tenerlos no está relacionado con la falta de higiene.

La edad de más incidencia se sitúa en los 3-10 años, a partir de ahí empieza a disminuir (también se dan casos en bebés, pero no es frecuente).

El clima no influye: durante el curso escolar hay plagas en guarderías y colegios y durante las vacaciones, en granjas-escuela y campamentos.

Tampoco influye el hecho de tener el pelo largo, corto, liso o rizado, sino que depende del nivel de queratina del cabello, una característica particular de cada persona.

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