Operaciones genitales

FIMOSIS

En el pene del niño, el cierre del anillo del prepucio impide que éste se pueda retraer tras el glande.

Es muy habitual en recién nacidos, pero suele corregirse durante los tres primeros años, de forma espontánea o mediante la realización de un ejercicio de dilatación específico que te indicará el especialista.

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Al realizarlo se aplica una crema con corticoides que potencia la elasticidad y facilita la apertura del anillo.

La intervención es necesaria a partir de los 3 años, pues si no se trata, la fimosis puede provocar inflamación en la pieldel prepucio e infecciones urinarias.

Existen dos técnicas operatorias: la circuncisión, que consiste en una recesión de la piel del prepucio, y la plastia: un corte en el anillo prepucial, con sutura transversal, para ensancharlo.

En la elección de una u otra se tiene en cuenta la opinión de los padres, siempre que sea compatible con el criterio médico.

CRIPTORQUIDIA


Es la falta del descenso completo del testículo, que queda ubicado fuera del escroto en el momento del nacimiento.

Afecta más a prematuros (30%) que a los nacidos a término (3%) y puede remitir durante el primer año.

Si no ocurre así, hay que operar (orquidopexia). La operación está indica entre los 2 y 3 años de edad y se realiza para evitar futuros problemas de esterilidad o cáncer de testículo en la edad adulta.

SINEQUIA VULVAR

Por la influencia hormonal, se puede producir en la recién nacida una adherencia de los labios menores.

Esto provoca que la pequeña orine por un agujerito más pequeño de lo normal, lo que puede ocasionarle repetidas infecciones urinarias y vaginales.

Por lo general se corrige en la consulta del pediatra y en el momento en que se diagnostica.

Consiste en separar los labios menores con una pequeña sonda y aplicando una crema anestésica.

En ocasiones es suficiente con aplicar una crema de hormonas para que el problema se solucione solo.

En niñas mayorcitas puede requerir intervención en quirófano.

Todas estas cirugías se suelen realizar de forma ambulatoria, sin que el pequeño quede ingresado, lo que reduce la ansiedad del niño y de los padres.

Aunque os preocupe, pensad que son rutinarias y confiad en vuestro médico.

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