Más intervenciones

FRENILLO LINGUAL

Cuando el pliegue que une la base de la boca con la lengua es demasiado corto y el pequeño tiene por ello dificultades de deglución o de habla (lo que ocurre excepcionalmente), hay que corregirlo.

En lactantes, al ser el frenillo fino y poco vascularizado, la intervención se realiza en consulta y con sedación (anestesia ligera).

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Si se prevé sangrado o necesidad de suturar o si el niño tiene ya más de 1 año, se opera en quirófano.

FRENILLO LABIAL

Si este frenillo, que une el labio superior con la encía del maxilar superior, pasa entre los incisivos centrales superiores, provocando su separación, habrá que intervenir.

No obstante, esta separación se suele corregir al despuntar los caninos.

Si no se soluciona espontáneamente, se opera (un corte) a los 5-6 años de edad, en quirófano y con anestesia general.

HERNIA INGUINAL

Durante la gestación, los testículos del bebé se desarrollan en el abdomen, y cuando el niño nace, descienden al escroto a través del canal inguinal, que se cierra naturalmente al poco tiempo.

Si no es así, las vísceras del abdomen pueden salir por esa abertura hasta la ingle o el escroto, produciéndose la hernia.

Es una alteración más frecuente en prematuros, fácilmente detectable por observación clínica y que puede resolverse sola durante el primer mes de vida.

Si no sucede así, hay que operar al bebé a partir de los 2 meses, aunque puede ser más tarde porque, salvo en casos excepcionales, no es una operación urgente.

HERNIA UMBILICAL

Es el cierre incompleto del orificio umbilical.

Muy frecuente en prematuros –afecta al 84%– y más habitual en bebés de raza negra (32%), este orificio se cierra espontáneamente en la mayoría de los casos antes de los 2 años.

Por eso la intervención se pospone hasta los 2 años, esperando a que el problema se solucione, y en cualquier caso no es obligada, generalmente tiene una motivación estética más que clínica.

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