6 manualidades fáciles para niños

Aprovecha las tardes libres para ayudar a tu hijo a hacer juguetes divertidos con materiales reciclados o que cuestan poco dinero.

 

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Una careta muy divertida

Dibuja una máscara o un antifaz para tu hijo y ayúdale a recortarla cuando la tenga pintada. Utiliza una goma elástica para que se le sujete bien. No te olvides de recortar bien los agujeros de los ojos y el hueco de la nariz y, si quieres añadirle un toque gracioso, limpia un envase pequeño de yogur y pégalo en el hueco de la nariz para que el niño introduzca la suya dentro.

Otra opción es hacer una careta de plástico muy original. Necesitáis dos platos de plástico (si son de color, mucho mejor) y papel de seda en distintos colores.

Dibujad la cara de un león en uno de los platos y recortad las orejas; vaciad los ojos y cortad la nariz para poder respirar.

A continuación, cortad una tira de papel de un color vivo y hacedle cortes, como si fueran flecos. Y por último, recortad igual otro plato de diferente color y pegad los dos, colocando entre ellos los flecos para imitar la “cabellera” del león.

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Un teatro con muñecos de plastilina

¿A tu hijo le gusta imaginar historias? Cread juntos un teatro en el que los personajes (animales, personas) y los objetos estén hechos de plastilina.

Deja que tu hijo haga las figuras a su gusto (lo importante no es que estén perfectas, sino que le sirvan para imaginar su historia).

Después, utiliza una caja de cartón que tengas en casa para montar el escenario (un bosque, un zoo, un desierto, el mar...). Para crear el fondo, pide al niño que dibuje en un papel el paisaje y pégalo al fondo de la caja. Ya solo quedará ir colocando las figuras... ¡y empezar a jugar!

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Bolas para hacer juegos malabares

¿A qué niño no le gusta hacer malabares? Para que el tuyo lo tenga más fácil, cread juntos estas bolas que son sencillas y muy originales.

Necesitáis una taza de arroz, una bolsita de plástico y 2 globos de diferente color.
Poned el arroz dentro de la bolsa de plástico y haced un nudo para que no se salga (dejadlo un poquito suelto).

Luego, cortad con unas tijeras sin punta los cuellos de los globos y en uno de ellos haced unos pequeños cortes.Meted la bolsita de arroz dentro del globo que no tiene agujeros y luego meted todo en el globo con agujeros.

Repetid la operación para fabricar al menos tres bolas malabares.

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Un juego de bolos casero

No tires las botellas de leche ni los botes de champú: si lo piensas, son unos bolos perfectos.

Lávalas muy bien y quítales la etiqueta. Después, anima a tu hijo a que las pinte con rotulador permanente. O recórtale rectángulos de papel, ayúdale a dibujar números y luego pégalos en las botellas.

Enséñale las reglas del juego (deben ser muy básicas) y anímale a tirar los bolos con una pelota de tenis. ¡Se lo pasará de cine!

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Abalorios hechos de pasta

Si tu hija es una presumida o le encanta disfrazarse, proponle que cree sus propias joyas. Corta trocitos de cuerda que le quepan alrededor del cuello y la muñeca.

Dale pasta de colores (macarrones, tiburón, conchas, lazitos) y dile cómo debe pasar el cordón para que las piezas encajen.

Cuando ya tenga más habilidad haciendo pulseras y collares, seguro que se anima a pintar los macarrones con témperas de distintos colores.

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El gusano loco

¿Por qué no crear un juguete de arrastre casero? Recicla todos los tapones de botellas (si el niño es muy pequeño es importante que sean de un tamaño que impida que pueda tragárselos) y haz un agujero en el centro de cada uno. 

Después, dale a tu hijo un cordel grueso y ayúdale a ir metiéndolo por el agujero de los tapones. Para terminar, pon en el extremo un bote vacío de yogur y haz un nudo grueso (deja espacio de sobra en el cordel, para que los tapones puedan moverse).

A los niños les encanta escuchar el ruido de los tapones golpeando unos con otros mientras simulan que los persigue el gusano.

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