Así debe ser un parque infantil

En el parque tu hijo lo pasa genial, hace amigos y aprende a compartir. Poco a poco adquiere habilidades psicomotrices y gana confianza en sí mismo. Además, el ejercicio que hace le abre el apetito y le ayuda a dormir mejor.

Una buena elección

Aunque en España no existe una legislación concreta que regule los parques infantiles, la mayoría de ellos siguen las directrices de la normativa europea en materia de seguridad, tal y como refleja el último estudio llevado a cabo por Consumer Eroski.

Según este informe, hay unos cuantos detalles que debes tener en cuenta a la hora de elegir el parque en el que juega tu hijo.

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Así él le sacará el máximo partido mientras tú puedes estar tranquila. Son éstos:

  • Adaptado para su edad. Casi todos los parques infantiles se dividen en dos zonas, una para niños de 2 a 5 años y otra para peques de 6 a 12. Asegúrate de que tu hijo juega en el área pensada para su edad. Ten en cuenta que si las actividades le resultan demasiado difíciles se aburrirá, perderá confianza en sí mismo y te reclamará de continuo. Es muy importante que las zonas de juego estén separadas, para evitar que los mayores se junten con los pequeños y éstos reciban golpes accidentalmente.
    • Acotado. Lo mejor es que disponga de una valla a su alrededor. Así podrás dejar que tu hijo juegue solito sin riesgo de que se salga del parque.
      • Alejado del tráfico. Al menos 30 metros, para no exponer a tu pequeño a la contaminación ambiental y acústica. Así, además, si en un descuido tuyo se sale del recinto, te dará tiempo a cogerle antes de que llegue a la calzada y se ponga en peligro.
        • Fabricado con materiales atóxicos (y no conductores de la electricidad). Es mejor que el mobiliario sea de plástico o de madera (vigila que está en buen estado y que carece de astillas), no de metal (se oxida, araña...).
          • Con columpios separados. Deben estar bastante separados entre sí, para evitar posibles golpes, y el suelo tiene que ser blandito. Lo ideal es que sea de caucho reciclado, porque además de que amortigua los golpes en caso de caídas, es más limpio que el césped, la arena o la corteza de árbol.
            • De fácil acceso. Debe serlo para que puedas llevar la sillita de paseo si tu hijo todavía la utiliza.
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