Deportes para niños

Aquí todos juegan y todos ganan. Así son los deportes adaptados para los más pequeños. ¿Le apuntas?

Lo ideal es apuntarle a predeporte, que comprende varias actividades coordinativas. Además, siempre que disfrute con el ejercicio libre, jugando, hay que fomentarlo; cuanto más se mueva mejor.
La especialista también aconseja que al iniciarle en cualquier disciplina deportiva, tengamos en cuenta la forma en que se impartirá a su edad: “El deporte en niños de 3 a 6 años debe adaptarse al desarrollo motriz de cada uno, ser dirigido por educadores especializados y siempre de forma divertida, como un juego”.

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Las ventajas de moverse

Una de las mayores ventajas del ejercicio en los primeros años es que contribuye a mantener los huesos y músculos fuertes y favorece el crecimiento del pequeño.

El sistema musculoesquelético se adapta a las exigencias que se le piden en cuanto al movimiento. Sólo por estar de pie, el esqueleto del niño debe tener una resistencia; si además soporta otros movimientos, como carreras y saltos, tanto los huesos como la musculatura se fortalecen aun más para aguantar esas demandas. En cambio, “cuando no se hace nada, los huesos pierden densidad ósea porque no asimilan el calcio, y se vuelven frágiles”, advierte Jorge de las Heras, traumatólogo infantil del Hospital La Paz, en Madrid.

El deporte infantil también previene la obesidad y sus consecuencias. “La obesidad afecta a los huesos, ya que sobrecarga todo el sistema musculoesquelético”, indica el traumatólogo. En el niño, ese exceso de peso puede influir en la alineación de las piernas, provocando genu valgo o piernas en X (piernas con las rodillas juntas) y también pie plano.

Por último, la actividad deportiva favorece la maduración psicológica, motriz y emocional del pequeño. De hecho, según explica Dora Romero, “los niños que no practican deportes o que no se mueven lo suficiente suelen tardar más tiempo en madurar a nivel psicomotor”.

Por eso los juegos de coordinación (correr, saltar, nadar, lanzar objetos o andar en bicicleta) son actividades muy recomendables para que tu hijo aprenda a coordinar sus movimientos, a mantener el equilibrio o a desarrollar su destreza. Además, el deporte le facilita la adaptación social porque se relaciona con otros niños, le permite descubrir los valores del esfuerzo y la amistad, le sirve también para desahogarse, le da la confianza de conocer y manejar su cuerpo y le proporciona buenos hábitos posturales.

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Sin presiones ni lesiones

Hay deportes perjudiciales para los niños, como levantar pesas o saltar a caballo (“ambos pueden ocasionarles problemas de espalda”, advierten los especialistas). Pero además, como indica la educadora, “cualquier deporte que se practique de forma muy intensa y estricta puede ser de riesgo para un niño. Lo ideal es que la actividad no supere una hora diaria, que resulte divertida, sin regañinas ni gritos, y que no se prime la competición, sino la participación”.

No olvides que ciertos deportes de contacto como el fútbol, el baloncesto o el rugby pueden ser muy peligrosos para tu hijo si se juegan al estilo de los adultos. De hecho, el baloncesto es el deporte que provoca más accidentes por golpe en la cabeza en niños de 3 a 5 años.

Ten en cuenta también que tu hijo tiene su punto débil en las zonas de crecimiento, unos cartílagos situados cerca de las articulaciones. Una lesión grave en este lugar produce dolor, inflamación y dificultad para moverse. El tratamiento consiste en inmovilizar con escayola la zona durante aproximadamente un mes. “Lo normal es que una vez curada, no interfiera en el crecimiento del pequeño, aunque en traumatismos muy graves sí puede ocurrir”, avisa J. de la Heras.

Por eso deben hacer calentamiento, permanecer activos durante la clase y realizar ejercicios de enfriamiento al terminar. Y beber mucha agua, sobre todo si hace calor, para evitar la deshidratación.

Al margen de estas advertencias, puedes apuntarle a cualquier deporte si es adaptado a su edad. No pretendas que a los 4 años juegue al fútbol con reglas o que corra con el balón como uno de 8. “Lo que aprenden a esta edad es motricidad, aunque lo llamen fútbol, kárate o baloncesto”, puntualiza Dora Romero.

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