Matemáticas divertidas

Antes de empezar a hablar, los niños ya tienen un concepto numérico del mundo que les rodea.

La representación matemática desarrolla en el niño sus estructuras espaciales y el pensamiento lógico (de orden, forma, memoria, atención, observación, comprobación y clasificación). Poco a poco puede ir organizando por colores, formas o tamaños. A los 3-4 años cuenta hasta 10 y antes de los 4-5 es capaz de reconocer estos números e incluso escribirlos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
  • Safari numérico. Enséñale un mapa del sitio donde estéis pasando las vacaciones y pídele que te señale una calle. La misión es recorrerla tratando de descubrir todos los números que hay en ella. Portales, señales, anuncios... Haz analogías que le ayuden a recordarlos; por ejemplo, el 2 es un patito, el 3 una serpiente, el 4 una silla, el 8 unas gafas… Podéis apuntarlos en el mapa.
  • Vamos a llamar a los abuelos. Deja en casa el móvil, haz una excursión especial a la cabina de teléfono. Apunta en un papel el número que debéis marcar y pídele a tu hijo que reconozca en la cabina cada dígito y que lo presione, al tiempo que vas nombrando cada número en voz alta. Qué mejor recompensa que encontrar a los abuelos al otro lado de la línea.
  • ¿Quiénes van siempre juntos? Mientras dais un paseo, pídele que diga todas las cosas que normalmente van emparejadas: la pelota con la raqueta, el bañador con la toalla, la taza con el plato… O podéis decir una cada uno. Es un ejercicio estupendo para desarrollar sus habilidades de pensamiento abstracto.
  • El contador de conchas. Recoged en su cubo un puñado de conchas (o piedras) y formad montones. En el primero, poned 10 conchas (pídele que te ayude a contarlas). En el segundo, 9. Y así sucesivamente. También podéis empezar con un montón de 1 hasta que lleguéis al de 10. O podéis agruparlas por tamaños, por colores...
    Publicidad - Sigue leyendo debajo