Cómo ayudar a los niños a concentrarse

Son muchos los niños que son inquietos o que les cuesta relajarse y por tanto, sufrir problemas de sueño y de concentración. Toma nota si a tu hijo le pasa.

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D.R.
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El libro que mejor te ayudará a que tu hijo se relaje y se concentre mejor

Si tu hijo tiene problemas para estar relajado y eso repercute en la calidad del sueño y en su capacidad de concentración, sigue leyendo.

Jacques Choque, autor superventas en Francia y eminencia en el campo del yoga y la gimnasia suave en ese país, tiene la solución. En su libro Concentración y relajación para niños, encontrarás la solución a los problemas de concentración de tus hijos a través de ejercicios sencillos y divertidos basados en técnicas de yoga.

A continuación, su autor nos adelanta 7 claves para ayudar a tus hijos a relajarse.

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El juego del stop

Recorre la sala andando en cualquier dirección. A una señal específica, párate y permanece inmóvil como una estatua de 4 a 5 segundos. A la siguiente señal, vuelve a andar. Reanúdalo 5 o 6 veces.

Observación: Puedes proponer este ejercicio al comienzo de la sesión como «toma de contacto» o durante la sesión cuando disminuya la atención, por ejemplo.

Variantes:

- Anda hacia atrás.
- Trota.
- Salta a la pata coja y, a la señal, permanece en equilibrio.
- Cambia las señales: sonoras, verbales o visuales.

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El juego de las cifras

Imagina que tienes un hilo agarrado en la cintura con un lápiz o un bolígrafo en el otro extremo. Con el movimiento de las caderas y la pelvis, escribe las cifras 0, 1, 2, 3... 9.

Observaciones: realiza el movimiento con calma para escribir o dibujar correctamente y mantén las piernas muy tensas.

Variantes:

- Escribe tu nombre en el mismo sitio o desplazándote.
- Escribe al revés.
- Comienza a escribir muy pequeño y luego agranda las cifras o las letras.
- Dibuja formas geométricas.

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La mariposa

Siéntate con las piernas separadas y flexionadas para que las plantas de los pies se toquen. Coloca las manos en las rodillas o los antebrazos en los muslos para poder empujar con suavidad las rodillas hacia el suelo.

Observaciones: mantén la espalda derecha y bien estirada, evita movimientos enérgicos y lleva los talones lo más cerca posible del perineo.

Variantes:

- La mariposa que se estira: cruza los dedos, coloca los brazos extendidos al lado de las orejas e impulsa las palmas de las manos hacia arriba. Permanece en esta posición durante 5 o 6 respiraciones.
- La mariposa que duerme la siesta: a partir de la posición anterior, sube las manos y lleva la frente hacia los dedos de los pies. Realiza unas 10 respiraciones.

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Me enfado

Permanece de pie o tumbado boca arriba. Inspira y contrae todo el cuerpo: aprieta los puños, acerca los hombros a las orejas, tensa los brazos. Aprieta el vientre y las nalgas. Contrae las piernas, los pies, la cara, la frente, la mandíbula y frunce el entrecejo. Con los pulmones llenos, contráete todavía más. Espira y relájate. Realiza este ejercicio 2 o 3 veces.

Observaciones: es un ejercicio aconsejado para los niños que tienen dificultad a la hora de relajarse e insiste en la calma de la contracción (la espiración puede ser «explosiva» o lenta y controlada).

Variantes:

- Tensa y relaja todas las partes del cuerpo, una por una: puño y brazo derecho, puño y brazo izquierdo, glúteo y abdominales... respeta siempre los tres tiempos de la respiración: inspiración, pulmones llenos y espiración.
- Realiza el ejercicio sentado en una silla.

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Sopla la bola

Dos jugadores o más están alrededor de una mesa o de la zona de juego con una pelotita de poliexpán. Tienen que desplazar la pelota por toda la superficie del juego soplando.

Observación: insiste en que las fases de inspiración no sean ni muy cortas ni muy rápidas.

Variantes:

- El partido de fútbol: se construyen dos pequeñas porterías en la zona de juego y dos jugadores o más intentan marcar gol en la portería contraria soplando la pelota.
- El soplo contado: en una distancia determinada, avanza la pelota con unas espiraciones mínimas.

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El muñeco Michelín

Los niños se ponen en pareja. Uno de ellos es un muñeco al que van a inflar. El otro es el inflador que tiene en las manos una gran bomba imaginaria. El inflador inspira por la nariz y su espiración infla a su compañero. Este comienza el ejercicio tumbado en el suelo, fofo, y se endereza a medida que el inflado avanza. Cuando esté inflado al máximo, se desinflará poco a poco y volverá a caer al suelo.

Observaciones: el «inflado» y el «inflador» tienen que intentar jugar con la mayor sincronización posible.Una vez que el niño esté desinflado, podemos iniciarle en la relajación.

Variantes:

- Cuando esté inflado al máximo, el niño se pincha con una aguja imaginaria y se desinfla rápido, de golpe y totalmente.
- Cuando esté inflado al máximo, el niño camina un poco por la zona de juego en apnea, con los pulmones llenos (como un buzo).
- En pareja: mientras un niño se desinfla poco a poco, el otro se va inflando.

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El chicle

Sea cual sea la posición, lo más importante es la cara. Imagina que masticas un chicle enorme y así te obligas a abrir la boca lo máximo posible.

Observación: este ejercicio no solo relaja la cara, sino que también puede servir para mantener y desarrollar las posibilidades de expresión (expresión corporal, mímica, teatro...).

Variante:

- Pégate trozos de chicle por el rostro (ojos, mejillas...), hay que intentar quitarlos sin la ayuda de las manos.

*Ilustraciones cedidas por Kitsune Books.

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