Claves para que los niños pierdan el miedo al agua y a las clases de natación

Si tu hijo tiene miedo al agua y no hay forma de enseñarle a nadar, descubre estos consejos que pueden resultarte de utilidad para conseguir que tu pequeño vaya perdiendo esa fobia poco a poco y a su ritmo.

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D.R.
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Dale seguridad

El primer paso para que tu hijo pierda el miedo al agua es que se sienta seguro en ella. Para ello, es fundamental que le acompañes en sus primeros baños para evitar posibles accidentes.

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Adaptación progresiva

Como cualquier tipo de habilidad, aprender a nadar requiere de práctica y de pasos intermedios. Empecemos por sentarnos en la orilla de la playa o en el bordillo de la piscina mojando únicamente sus pies y poco a poco iremos avanzando, primero con flotadores, luego sin ellos pero con ayuda, hasta conseguir que nuestro pequeño adquiera la independencia que necesita en el agua y comience a disfrutar en ella.

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Utiliza flotadores

Los instrumentos acuáticos flotantes, como los manguitos o los churros, son los perfectos aliados para que nuestro hijo vaya soltándose en el medio acuático sin peligro alguno, lo que le dará una mayor seguridad. Es importante que, aunque sepamos que con estos objetos el niño está completamente seguro, no le dejemos solo desde el primer momento, sino que vayamos distanciándonos poco a poco según sus necesidades y que, a medida que coja soltura, vayamos reduciendo poco a poco el uso de estos materiales. Es importante que comprobemos que estos instrumentos son seguros y adecuados para su edad.

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No le fuerces

Es imprescindible que no exijamos al niño a bañarse ya que eso disminuirá sus ganas de aprender a nadar y le posicionará en una situación hostil hacia el baño, viéndolo como una obligación. Es importante que respetemos su ritmo de aprendizaje y que tengamos paciencia.

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Enséñale a nadar como si fuera un juego

El juego es el mejor medio para aprender, en este caso, a nadar. Es importante que los niños perciban el agua como un medio divertido y no peligroso. Para ello, una alternativa es comenzar a jugar en la orilla de la playa o bien en los bordillos de la piscina con los juguetes de su elección.

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Sumérgele

Es curioso, pero si sumergimos a nuestro pequeño sin pasarnos de tiempo, tan solo un instante, él mismo como mecanismo de autodefensa no traga agua. Es importante no dejar de hacerlo para acostumbrarle a este medio y poco a poco, conforme vaya creciendo, explicarle la técnica para que, ya conscientemente, realice este ejercicio.

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Que salga cuando quiera

Es importante que el niño marque su ritmo y sea él quien decida cuando quiere salir del agua, sin importar el tiempo que llevemos en ella.

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Déjale solo

Cuando nuestro hijo esté preparado para ganar independencia en el agua, déjale solo y anímale a que se desplace hacia ti. Comienza a hacer este ejercicio con poca distancia entre vosotros y, poco a poco, aléjate más. De esta manera, comprobará que no necesita de tu ayuda y que puede moverse y desplazarse por el agua él solito.

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Que se tire al agua

Anímale a saltar al agua como si fuera un juego e incluso deja que ascienda solo, para que aprenda a hacerlo. En cualquier caso, no te separes de él, lo más probable es que en sus primeras experiencias necesite de tu ayuda.

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Mucha práctica

Para coger soltura en cualquier habilidad, la clave reside en no dejar de hacerla y coger práctica, eso sí, siempre respetando sus ritmos. Al ver que cada vez lo hace mejor y necesita menos tu ayuda, perderá el miedo al agua y le cogerá el gusto a nadar.

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Clases de natación

Respecto a las clases de natación es importante explicar a nuestro hijo que no se trata de una obligación y que, además, sabrá si le gustan o no después de haberlas probado durante varios días. Es necesario que lo vea como una oportunidad para pasar un buen rato y jugar con sus compañeros y no como imposición.

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