Frases que nunca debes decir a un niño

Rafael Guerrero Tomás, psicólogo y doctor en Educación, expone una serie frases que es preferible no utilizar con nuestros hijos, pues pueden afectar a su futuro desarrollo emocional.

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D.R.
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Eres un exagerado, no llores por esa tontería

Con esta frase estamos minusvalorando los sentimientos del niño, nosotros mismos tenemos momentos en que, sin saber por qué, nos encontramos tristes, alegres, con rabia... lo mismo les pasa a ellos. El niño no elige estar triste o enfadado, seremos de más ayuda si respetamos sus sentimientos sin prejuzgar su actitud.

En esta vida conseguirás todo lo que te propongas

Sabemos por experiencia que lo que nos ocurre en esta vida no depende exclusivamente de nosotros, por lo que no es positivo que nuestros hijos puedan pensar que cualquier fracaso será siempre de su propia responsabilidad. Una cosa es animar y otra colocarles en una situación en la que si algo no les funciona sea únicamente por su culpa. No todos los niños valen para todo, hay que motivarles sin transmitirles nuestras propias expectativas.

Estoy harto de ti, hoy no soy tu padre

Este tipo de frases resultan muy hirientes para nuestros hijos y afectan directamente a su autoestima. Cuando decimos algo así estamos mostrando nuestra frustración por no poder atenderle correctamente. La autoestima es fundamental para el desarrollo emocional del niño, por lo que debemos ser conscientes de que podemos hacerle daño y procurar no decir este tipo de afirmaciones.

No siempre estaré aquí para ayudarte, aprende a hacer las cosas por ti mismo

Por supuesto que no podremos estar siempre disponibles para nuestros hijos y a veces nos gustaría que fueran lo más autónomos posible en su vida, pero las cosas tienen que llegar por sí mismas. Con frases de este tipo únicamente conseguiremos llevar una preocupación excesiva al niño. Tenemos que intentar que nuestros hijos cuenten con las destrezas necesarias para que puedan evolucionar por sí mismos, pero parece que les estamos amenazando y ese no es el camino.

Tu hermano consigue mejores resultados que tú

Comparar a nuestro hijo con las personas que le resultan más cercanas, como sus hermanos, primos, amigos o compañeros de clase, no es positivo, les estamos poniendo en evidencia y hacemos que se sientan inferiores. Lo realmente eficaz es resaltar sus cualidades y plantearle retos que le ayuden a crecer y conseguir sus propios retos. Su lucha deben tenerla con ellos mismos, tienen que querer mejorar sus prestaciones, no superar a las personas de su entorno más cercano.

Desquicias a cualquiera

Ser madre o padre es muy complicado, a veces nuestros hijos reclaman nuestra atención de forma tan insistente que nos superan, pero los superados somos nosotros. No debemos hacer recaer la responsabilidad sobre el niño, él no tiene la culpa de que a veces no lleguemos a todo lo que queremos hacer.

Yo a tu edad ya resolvía esos problemas solo

Los tiempos cambian, no podemos comparar las situaciones de las distintas generaciones, nuestros abuelos, padres y nuestros hijos vivieron o van a vivir en situaciones que, en muchos casos, nada tienen que ver con nuestras propias experiencias. Los caminos que hemos recorrido en nuestra vida seguramente son muy distintos de los que tienen que recorrer nuestros hijos, hacerles ver cómo resolvimos nosotros nuestros propios problemas no pasa por comparar, de forma negativa, su situación actual con la que tuvimos nosotros en su día.

Tienes que esforzarte más

Estamos presuponiendo que no se esfuerzan lo suficiente. No siempre el niño está preparado para conseguir el máximo, ya sea en los estudios o en los deportes, puede ser que no estén motivados o que para ellos es más difícil de lo que nos parece a nosotros. Es mejor dialogar con él y saber por qué los logros están por debajo de nuestras expectativas que asegurarles que la culpa es solo suya por no esforzarse lo suficiente. Eso no les ayuda, el efecto seguramente sea el contrario.

Si no apruebas el examen, mañana no vas al partido de fútbol con tus amigos

Es como si a nosotros nos retiraran el carné de conducir por haber discutido con nuestra pareja. Tenemos que saber separar los distintos ámbitos de la vida de nuestros hijos, tratarlos como compartimentos estancos. Desgraciadamente, hacemos esto muchas veces con nuestros hijos, ¿qué pasaría si impidiéramos a nuestro hijo asistir a clase por perder un partido de fútbol? Hay que buscar las causas y soluciones de los problemas sin mezclaros con otros temas que para el niño pueden ser igualmente importantes.

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