¿Cuántos regalos son demasiados?

Los expertos en psicología infantil confirman que un exceso de regalos sobreestimula a los pequeños y, lo que es peor, reduce su ilusión. Analizamos la política del no-regalo.

 

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Limitar sus necesidades materiales

La actriz Mila Kunis, protagonista de la película El gran desmadre (Malas Madres 2), ha asegurado recientemente que las Navidades pasadas no compró ningún regalo para su hijo Wyatt, de 2 años. Las redes sociales inmediatamente se le echaron encima, criticando duramente esa decisión tan drástica en unos padres millonarios; pero parece que no le falta razón a la actriz, ya que los expertos en psicología infantil confirman que un exceso de regalos sobreestimula a los pequeños y, lo que es peor, reduce su ilusión. Con ayuda de los especialistas en psicología infantil, intentamos analizar esta política del no-regalo.

“Los niños tan pequeños no valoran lo que es tener un regalo, ni siquiera saben qué esperan, solo quieren que les den cosas”. Es lo que la actriz Mila Kunis, mujer del actor Ashton Kutcher, confesó en el transcurso de una entrevista concedida a Entertainment Tonight. La pareja de actores, que también tienen otro pequeño de menos de 1 año, quieren que sus pequeños crezcan con las justas necesidades materiales, sobre todo en un momento de su vida en el que por su temprana edad no son conscientes de qué es lo que pasa en Navidad y por qué hay tantos regalos debajo del árbol. Eso sí, a los abuelos no les cortaron la ilusión y les permiten dar a sus nietos un regalito, pero solo uno. Eso es lo que tuvo Wyatt por Navidad, a pesar de haber nacido en una familia privilegiada a la que no le faltan los dólares. ¿Es demasiado drástica esta decisión? 

Cuantos más paquetes, menos ilusión

Parece que algo de razón tiene la pareja de actores. Por lo menos es lo que comparten psicólogos y pediatras, quienes advierten que “el exceso de regalos puede conducir incluso a una apatía total, provocando que los niños pierdan la ilusión debido a un exceso de estímulos positivos. Un estado que, además puede reducir su nivel de tolerancia a las frustraciones”, asegura el Dr. Gonzalo Oliván, Jefe de Pediatría y Adolescencia del Instituto Aragonés de Servicios Sociales y miembro de Top Doctors.

Miedo a convertirles en pequeños tiranos

Pero una cosa es la teoría, y otra bien distinta es la práctica, las experiencias de la vida real. Si tú sabes que determinado de juguete de “moda” vuelve loco a tu hijo, se lo ha pedido con toda la ilusión a los Reyes Magos y el producto en cuestión está agotado, ¿no harías todo lo que estuviera en tu mano para encontrarlo? ¿No recorrerías toda la ciudad en hora punta o navegarías día y noche en internet hasta dar con él, aunque lo tengan que enviar desde China? En definitiva, cualquier cosa para evitar la frustración de tu hijo al ver que  han llegado los Reyes y el juguete no se encuentra debajo del árbol. ¿Seré una mala madre, le convertirá esto en un tirano?

Es una cuestión de educación

Según la psicóloga infanto-juvenil del ISEP Clinic Barcelona, Laura Aut, “que un niño se vuelva un tirano no depende únicamente de los regalos que se puedan encontrar debajo de un árbol, sino que es una forma de educar sostenida en el tiempo. Si observamos, como adultos responsables y críticos que somos, que el niño está escribiendo una carta muy larga, es el momento de sentarnos y tener una charla con él/ella, hablar sobre valores, consumismo, responsabilidad… y poder ayudar al menor a hacer una carta responsable. Que los niños/as no encuentran todos los regalos que han pedido no debe de ser una causa de tristeza o frustración, es el momento de ayudarles a gestionar y que sepan disfrutar de lo que tienen”, explica la experta.

Cómo explicar que los Reyes no pueden traer todo

Es complicado explicar a un niño que aún cree en la magia de los RRMM que no le van a traer todo lo que ha pedido en la carta, por lo menos es complicado explicárselo de un día para otro. “Debemos tener en cuenta la educación en valores”, explica la psicóloga Laura Aut. Y eso es algo que debe ser una constante, no algo puntual que sacamos a colación en época de Reyes. Así será más sencillo hacerles entender que, que te traigan más o menos regalos, no depende únicamente de si nos hemos portado bien o mal. Además hay que recordarles que ellos no son los únicos niños que hay en el mundo y que los recursos que tienen los Reyes son limitados y que hay que repartir entre todos”.

“Hay un máximo que pueden cargar”

Este es un diálogo entre padres e hijos que debe existir previamente. Los niños, hasta que no tienen la capacidad para elegir entre tanta diversidad y oferta de juguetes, se lo piden todo. La Dra Luzdivina, pediatra miembro de Top Doctors, aconseja poner límites: “Es asombroso cómo los niños pueden razonar y adaptarse sin problema a explicaciones como que cada Rey Mago trae un único regalo para cada niño, que hay un máximo de kilos que pueden cargar o que dejan uno en el árbol de cada familiar -abuelo, tíos, etc…- y que por eso no va a encontrar tantos en casa.

Alimenta su ilusión, ahí está la clave

La clave está en ayudar a tu hijo a decidir qué es lo que más ilusión le hace y fomentar esa ilusión. En realidad todo forma parte del mismo plan: conseguir convertir la Navidad en un momento mágico que tu pequeño espere con anhelo y entusiasmo durante todo el año. “La clave está en valorar el esfuerzo de cada detalle. Muchos niños no saben qué pedir en estas fechas porque ya están colmados de regalos materiales que les llegan durante todo el año sin ningún motivo en concreto por lo que no son capaces de conectar con la emoción”, explica la Dra Natalia García Campos, psicóloga de Psikids, centro especializado en psicología y psiquiatría para el niño y el adolescente y miembro de Top Doctors.

Enséñale el valor del detalle

Por eso es tan importante la labor de los padres, de enseñar el valor del esfuerzo que hay detrás de cada detalle y alimentar la ilusión incluso cuando crezcan y conozcan quién está detrás de los Reyes Magos.  Aunque no hay que contarles la cruda realidad económica de la familia, sí es bueno hacerles conscientes de la realidad familiar, de aportarles un sentimiento social y una sensatez que les haga apreciar todo lo que les llega. Entonces, cuando ya sepan que los regalos los traen los padres, habrá llegado el momento de involucrales, “ Es el momento de ilusionarlos con poder regalar a su ser querido algo sorpresa que sabe que le gustará. Lo más importante a partir de este momento es que conozcan la felicidad y la satisfacción que da el regalar al otro”, explica la psicóloga Laura Aut.

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