Cómo salir de casa con los niños sin estrés antes de ir al colegio y al trabajo

¿Comenzáis cada día contrarreloj para que el niño llegue al cole y vosotros al trabajo? ¡Bienvenidos al club! Os damos la solución para evitar el estrés y salir relajados y felices.

salir de casa sin nervios
Getty Images

Siete de la mañana. Suena el despertador y comienza el estrés: el niño se niega a levantarse, o se eterniza desayunando, o no quiere vestirse... y la hora de salir de casa para que él llegue al colegio y vosotros al trabajo se echa encima.

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Cuando el tiempo se echa encima...

¿Os suena la escena? David Anderson, terapeuta y director del Child Mind Institute de Nueva York, afirma que casi todas las familias con hijos pequeños se enfrentan al estrés matutino. E, independientemente de otras circunstancias, hay varios factores relativos al niño que explican esta situación:
• Hasta los 4 o 5 años vive en el momento; no entiende aún la palabra “tiempo” ni tiene una idea clara de cómo “darse prisa”.
• Además, le cuestan las transiciones, como levantarse o salir de casa para ir al cole, y se inventa mil excusas para aplazar el momento. Al final del día ocurre lo mismo, pero el problema es más manejable porque no existe la presión externa de llegar a tiempo.
• Suele gustarle que las cosas ocurran del modo al que está acostumbrado y si hay que saltarse un paso por falta de tiempo, se enfada y todo se demora todavía más.

Organización, desde la noche anterior

Ante esta situación, la palabra clave para no volveros locos por la mañana es planificación. Gracias a ella es posible evitar el estrés y salir felices de casa.
Y todo empieza realizando algunas tareas la noche anterior:
Preparad su ropa. Si el niño no lleva uniforme y le gusta elegirla, dejad que escoja entre dos conjuntos (así le permitís decidir, algo importante para la formación de su ‘yo’). Pero aclaradle que al día siguiente no podrá cambiar su elección y dejad todo listo para que se vista.
Organizad el resto de sus cosas. Su mochila, su almuerzo, su agenda... Implicadle en la preparación; se irá haciendo más responsable.
• Dejad listos vuestra ropa y material de trabajo y puesta la mesa para el desayuno.
Repasad en pareja las tareas del día siguiente: ¿quién irá a recoger al niño? ¿a qué hora llegaréis cada uno a casa? ¿Hay que comprar algo? Cuanto más claras estén, menos nervios habrá por la mañana y el resto del día.
• Intentad bañar o duchar al niño por la noche.

Pautas para empezar bien la jornada

Cuando se despierta, el niño sale de un sueño profundo y antes de arrancar necesita tiempo con vosotros. Pero si vuestra energía está enfocada en hacer tareas y terminarlas rápidamente no conectáis con vuestro hijo y él reacciona reclamando atención de modo negativo.
El secreto para que todo fluya: comenzar con un tiempo en exclusiva (mimos, un cuento corto, cosquillas suaves...) y seguir estas pautas:
Mantened una rutina en las tareas (los rituales ayudan a que las mañanas transcurran de modo armonioso): lavarse la cara, vestirse y desayunar (si teméis que se manche hacedlo al revés), luego lavarse los dientes...
La música relaja el ambiente e indica el orden. Usad canciones que le gusten: cuando suena una, hay que levantarse; cuando empieza otra, vestirse; otra indica el desayuno...
Utilizad una recompensa: los días en que todo va bien, hay tiempo para ver un ratito los dibujos (o para otra actividad de su agrado).
Procurad tener lugares fijos para todo, como llaves, juguetes, zapatos, móviles. Esto evita búsquedas y nervios a última hora.

Trucos para controlar el tiempo

Muchos niños colaboran mejor cuando, en lugar de tener que seguir instrucciones verbales, ven las tareas representadas en tarjetas colgadas en la pared.

Hacedlas con fotos de vuestro hijo en las que se levanta, se viste, desayuna, etc, y ponedlas en secuencia cronológica para que vea el orden.
Gracias a este sistema, se despistará menos y colaborará más. Incluso a algunos les gusta que haya un elemento de competición: poned el reloj y cuando suene, todos debéis estar listos. ¡A ver quién gana!

Solución a los problemas más habituales

• Al niño le cuesta mucho levantarse.
Puede ser por falta de descanso (los niños españoles pasan más sueño, en comparación con otros europeos, porque se van a la cama tarde); probad a acostarlo antes para que duerma más horas. O puede ser un rechazo a empezar el día e ir al cole; tumbaos a su lado y enumerad con él las cosas buenas que le traerá el día.
Quiere vestirse solo.
Es algo positivo... si hay tiempo para hacerlo. Decidle que, durante la semana, lo haréis juntos: el niño se pone unas prendas y el encargado de vestirle le pone otras (las que sean más difíciles).
Siempre llegamos tarde.
Si tenéis comprobado que el niño siempre tarda más de lo estipulado, la solución no es presionarle, sino poner el despertador unos 15 minutos antes. Este tiempo marca la diferencia entre el estrés y la calma. Y cuando se hacen las cosas con calma se ahorra tiempo y todo va más fluido, mientras que si se hacen con prisas el niño percibe el nerviosismo y colabora menos, porque le falta la conexión de la que hablábamos antes.
Se entretiene con todo.
Con un juguete, con el dibujo del pantalón... Lógico, esto forma parte de la manera de ser de los niños y es algo que los adultos, desafortunadamente, hemos perdido (por esa razón triunfan los cursos de mindfulness, que enseñan a vivir el presente con atención plena). Procurad que haya tiempo para que se entretenga, adelantando vuestro horario. Estos momentos de juego hacen que el niño salga feliz y reconfortado de casa.

¿Cómo priorizar?

Desayunar en un ambiente relajado es más importante que dejar la casa impecable, ¿verdad? El niño pasa muchas horas fuera del hogar, sin vosotros, y un rato agradable al empezar el día le ayuda a afrontar este reto.
Al fin y al cabo, para él es un gran esfuerzo adaptarse a vuestro horario, y cuanto más entendáis sus ritmos biológicos, más le ayudaréis. Además, que haya tensión solo generará en vosotros una sensación de culpabilidad. Por eso es importante que os centréis en lo esencial: que el niño salga de casa tranquilo. Lo demás, como recoger los juguetes, vaciar el lavavajillas, etc. puede esperar.

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