La mascota más adecuada para tu hijo

Regalar un animal de compañía a un niño conlleva una gran responsabilidad. Por eso es esencial que pienses bien cuál le conviene.

 

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Un perro, el amigo más fiel

Protector, cariñoso, fiel, inteligente... Un perro será el mejor amigo de tu hijo si cuidas la relación entre ellos desde el principio. Elige una raza adecuada para niños (como golden retriever, labrador, bulldog, bichón, boxer, beagle, schnauzzer mediano...) y procura que sea un cachorrito que haya estado con su madre al menos ocho semanas.

Durante los primeros días de convivencia no los dejes nunca solos y vigila la reacción del animal. Enseña al niño que un perro no es un juguete y debe respetarlo: no permitas que le tire de las orejas, que se suba encima de él, que le moleste cuando está comiendo... Y si ya tiene edad para ello, anímale a que te "ayude" a cuidarlo: sacadlo juntos de paseo, enséñale a ponerle agua... En cuanto al animal, recuerda que debes llevarlo al veterinario cuanto antes para que se asegure de que está desparasitado y lo vacune.

Si tienes presente todas estas pautas, descubrirás que tener un perro aporta muchísimos beneficios a tu hijo: le hace más responsable (tiene que cuidarle), aumenta su autoestima (el animal le quiere sin condiciones), le relaja cuando está nervioso, juega con él cuando está aburrido, le acompaña si tiene miedo...

Un gato: sí, pero con precauciones

Un gato puede ser una excelente mascota para la familia, sobre todo si tu hijo tiene ya más de 4 o 5 años y es capaz de controlar mejor sus reacciones y de comprender que debe ser cuidadoso con el animal y colaborar en sus cuidados. Pero es esencial que lo elijas muy bien.

Abisinio, birmano y Maine Coon suelen ser buenas razas para los peques. Aunque más importante que la raza es el carácter del gato. Al escogerlo conviene que lleves al niño y compruebes que el animal no intenta ocultarse o escapar cuando os acercáis a él, que se acerca ronroneando y se muestra juguetón, que no reacciona con agresividad cuando tratáis de tocarlo...

Una buena opción es elegir un gato de más de un año, porque así tendréis ya una idea de cómo se comporta. En todo caso, si queréis un gatito, muchos expertos aconsejan escoger uno que haya nacido en una casa. En todo caso, no olvides que debe estar al día de sus vacunas y que debes llevarlo al veterinario para que lo desparasite y te diga si conviene castrarlo.

Un pez: para niños inquietos

Sus plácidos movimientos constituyen un estupendo relajante para los “rabos de lagartija”. Además, potencian la capacidad de observación y atención de los pequeños. Eso sí, conservar y mantener un acuario es una tarea complicada, de la que no pueden encargarse los menores de siete años. Para los mayores de esta edad, la actividad de limpiar el acuario y dar de comer a los peces es una excelente manera de hacerlos más responsables, de enseñarles el ciclo de la vida y la relación entre animales y plantas y de acostumbrarlos a cuidar a otros seres vivos.

Un pájaro o un pollito

Las aves suelen ser asustadizas y es importante tratarlas con mimo, así que son excelentes mascotas para enseñar a los niños a controlar sus impulsos y relajarse. A la hora de elegir uno de estos animales para tu hijo, ten presente que los más adecuados para niños son los periquitos y los agopornis. Si compras a tu hijo un pájaro (o un pollito, que suelen encantarles) podrá encargarse de él, lo que le hará más responsable, detallista y atento con todos. Si le regalas un loro, el afán por enseñarle a hablar aumentará su paciencia.

Enséñale a coger al animal con cuidado, a no gritarle ni moverlo bruscamente y, si ya es más mayorcito, encárgale la tarea de darle de comer o ponerle agua a diario.

Un hámster, un conejo... muy achuchables

Son muy achuchables, hacen mucha compañía y ayudan a los niños a exteriorizar su afecto y superar sus miedos. Además fomentan su responsabilidad (enseña a tu hijo a poner la comida al animal y, si es más mayor, a cambiar la arena de la jaula con tu ayuda) y su capacidad para tener en cuenta los sentimientos y las necesidades ajenas. No solo eso: si le acostumbras a tratar a su hámster, su cobaya o su conejo con cuidado y sacarlo de la jaula de vez en cuando para que haga ejercicio, el niño disfrutará de lo lindo.

Los más recomendables son las cobayas (nunca muerden y al ser bastante más grandes que los hámsters, no se pierden entre los muebles) y los conejos (los primeros días, hasta que se sienten bien en casa, hay que tener cuidado porque pueden morder, más si están adormilados).

Una tortuga: para mayores de 5 años

No son cariñosas, pero a los niños les encanta observar sus graciosos movimientos, lo que favorece su capacidad de concentración. Espera a que tu hijo cumpla al menos los cinco años para comprarle una, porque son animales muy frágiles. Y enséñale a ponerle la comida necesaria y a manejarla con mimo: reforzarás su responsabilidad y su control de los impulsos.

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