¿Por qué mi hijo dice a todo que no?

Se niega por sistema. Pero no es el único, les ocurre a todos los niños durante el periodo que va de los 2 a los 4 años. ¿Quieres saber por qué? ¿Y qué puedes hacer?

 

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Tiene razones para actuar así

Sí, "No" es la palabra preferida de los niños que tienen entre 2 y 4 años. Y esta obstinación llega a desconcertar hasta al más seguro de los padres. Si te ocurre, respira hondo, echa mano de la paciencia y no pienses que “lo hace para fastidiar”, porque aparte de no ser verdad, te irritarías aún más.
Las negativas constantes de tu pequeño se deben a que va tomando conciencia de sí mismo como ser individual y cree que para reafirmarse debe oponerse a todo lo que tú le digas.
Además, todavía continúa en la etapa egocéntrica, en la que sus sentimientos priman sobre los de los demás y es incapaz de ceder. Por eso, además de decirte “no” con rotundidad, se enrabieta cuando le mandas hacer algo.

En busca del equilibrio

Pero que sus negativas formen parte de su desarrollo no debe servir para excusar todas sus conductas. Debe existir un equilibrio entre la libertad que le ofreces y las normas que le impones, porque sólo así podrá convertirse en un niño autónomo y feliz, pero también adaptado al mundo y respetuoso con todos. Tus límites evitarán que termine transformando su egocentrismo en egoísmo y su autoafirmación en autoritarismo.

Ponle así los límites

Para no confundirle, ponte de acuerdo con tu pareja sobre lo que vais a permitirle y lo que no e imponedle pocas normas, pero muy claras. También es básico crear cierta sintonía entre vuestro método educativo y su temperamento. Por ejemplo, si es muy activo debéis acondicionar un lugar de la casa para que pueda entretenerse a su aire, mejor que pedirle que juegue tranquilo.
En cualquier caso, mostradle vuestra admiración siempre que se esfuerce en hacer las cosas un poco mejor y cuando dé su brazo a torcer.

Y para reducir sus "noes"...

Puedes aplicar las siguientes pautas:

- Ofrécele varias alternativas. En vez de pedirle que se coma una manzana, pregúntale: “¿qué fruta prefieres hoy, una manzana o un plátano?”.
- No le des órdenes en forma de pregunta. En lugar de: “¿quieres recoger tus muñecos?”, dile “Recoge esos muñecos””.
- Utiliza pequeños incentivos. Por ejemplo: “si te bebes la leche enseguida, tendremos más tiempo para leer el cuento de buenas noches”.

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