Cómo ayudar a tu hijo para que madrugar no sea un problema

Pon en práctica estos 4 consejos y a partir de ahora se despertará feliz y se levantará sin protestar. ¡Prometido!

 

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Buen despertar = mejor día

Hay niños que en cuanto oyen el despertador entran en acción; otros, que remolonean un poco en la cama... Y otros (bastantes), que no pueden ni abrir los ojos del sueño que tienen. Si tu hijo pertenece a este último grupo conviene que adoptes ciertas pautas para evitar que se le peguen las sábanas y lograr que se levante de buen humor y con ánimo. Así las mañanas empezarán sin estrés (para todos, no solo para él), algo muy importante para conseguir que el día transcurra mucho mejor.

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Implanta una rutina

El proceso para un buen despertar empieza la noche anterior. Ten en cuenta que al niño pequeño aún le cuesta ejecutar la acción de irse a dormir, algo que en cierto modo es comprensible puesto que para él supone finalizar la actividad y dejar de estar acompañado por sus papás para entregarse al sueño y a la oscuridad de su cuarto.
Para que tu hijo la acepte mejor debes implantar una rutina en su día a día: recogerle del colegio, ir al parque (así desfogará energía y a la hora de dormir estará más cansado), llegar a casa, jugar otro rato en su habitación, bañarle, darle la cena, leerle un cuento y acostarle. Esto le ayudará a anticiparse a lo que va a venir a continuación y disminuirá su resistencia a cumplirlo.

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Dejad todo preparado

Antes de acostarle, preparad juntos su mochila y la ropa del día siguiente. Si no tiene uniforme, elige prendas que sean fáciles de poner, sobre todo si tu pequeño es de los que se empeñan en vestirse solos a toda costa. También es buena idea que le pidas ayuda para preparar la mesa del desayuno del día siguiente. No os llevará más de10 o 15 minutos, un tiempo que agradecerás por la mañana y que además estrechará vuestra unión, con lo que tu hijo se irá a dormir sintiéndose más querido y satisfecho.

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Evita el estrés matutino

Para evitar las prisas matutinas, pon el despertador 20 minutos antes. Así podréis desayunar y prepararos de forma más relajada. Tu hijo todavía no entiende de horarios y aunque intente apresurarse, se desenvuelve mal en las prisas. Piensa que un ambiente acelerado le transmitirá malestar y agobio e irremediablemente irá asociando estas sensaciones al colegio y al trabajo.

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Despiértale con buen ánimo

Cuando vayas a su dormitorio a despertarle, háblale dulcemente al oído, dale besos y transmítele calma hasta que se despierte del todo. Después, ten un ratito exclusivo con él en la cama y aprovecha para contarle lo bueno que va a ser el día, para cantar una canción juntos, para reíros... Si además le anuncias que su desayuno preferido le está esperando en la mesa, se levantará enseguida y contento.
¡Y si el empieza así la mañana, seguro que el día transcurre mucho mejor!

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