A qué jugar en verano con el niño de 4 años

Ahora es ya bastante hábil en sus movimientos y tiene una buena coordinación óculo-manual. Le encantan los desafíos físicos y mentales.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Cuando estáis en la playa

¿Qué mejor lugar para compartir un rato de juegos con tu hijo y favorecer al mismo tiempo su aprendizaje?

- Anímale a hacer construcciones sin moldes, utilizando arena mojada, conchas, etc. Ve aumentando la dificultad de vez en cuando (que sean más altas, que tengan más elementos...).
- Formad un círculo y pasaos un balón de playa de unos a otros, diciendo el nombre de la persona a la que va dirigido o contando juntos los pases que hacéis sin que caiga. Favorece su concentración y coordinación.
- Dibujad en la orilla, con la mano, el pie, con ayuda de un palo.... Estimulará su creatividad, mejorará su coordinación y hará ejercicio físico.
- Organiza un concurso de saltos de longitud con distintas modalidades (con pies juntos, a la pata coja, con ojos cerrados).

Juegos para el campo

Moverse, descubrir, inventar... Son actividades que gustan a todos los niños a esta edad. Y en el campo pueden practicarlas a sus anchas.

- Véndale los ojos y dale cosas para que adivine qué son por el olor (una flor, una hoja...), el tacto (piedras, palos...) o el sabor (una rodaja de naranja...).
- Jugad a “yo soy...”. La idea es que use posturas y movimientos para “ser” lo que tú digas: un árbol, un perro, una nube... Deben ser cosas sencillas y puedes ayudarle a inventar. Este juego estimula su imaginación.
- Complica las yincanas; pídele, por ejemplo, que las haga saltando con los pies juntos, a la pata coja, a cuatro patas...
- Esconde algún objeto y pídele que lo busque mientras le das pistas de dónde puede estar.

Si no duerme la siesta, jugad así

A esta edad, muchos niños se niegan ya a dormir después de comer. Pero es importante que descansen y se relajen un poco. Y con estas actividades será más fácil.

- Pídele que se invente una historia eligiendo un “protagonista del día” que puede ser él, el abuelo, tú… O incluso su animal preferido, un personaje imaginario... Hazle preguntas si no sabe por dónde seguir.
- Otra modalidad: id construyendo una historia juntos o entre varias personas: uno dice una frase, el otro la continúa...
- Dibuja en su espalda formas sencillas para que averigüe qué son. Quizá reconozca también alguna letra o algún número.
- Pídele que haga un dibujo imaginario y que te vaya describiendo qué hay en él, qué colores está utilizando, etc.
- Ponle una canción que sea tranquila y anímale a seguir el ritmo sin incorporarse, primero con los pies, luego con las manos, la cabeza…

Publicidad - Sigue leyendo debajo