Cómo afrontar las primeras vacaciones cuando los padres se han separado

Incluso aunque la ruptura entre vosotros haya sido amistosa, el primer verano sin sus padres juntos puede ser difícil para el niño. Así se lo harás más llevadero.

 

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Complicadas para todos

Las vacaciones, especialmente las de verano, están destinadas al descanso y al relax de toda la familia. Pero cuando la pareja ha pasado por un proceso de separación o divorcio, especialmente si ha sido algo reciente, la época más esperada del año puede convertirse en un periodo de angustia y ansiedad. Para los progenitores, porque no están acostumbrados a pasar parte de la temporada estival sin sus hijos. Y para los niños, porque no logran entender o asumir por qué se tienen que separar de uno de sus padres en lugar de pasar las vacaciones juntos, como todos los años.

Incluso en las rupturas más amistosas y donde no existe el conflicto, esta nueva situación conlleva siempre implicaciones emocionales que hay que saber sobrellevar. Y aprender a hacerlo cuanto antes es esencial, por la pareja y sobre todo por los niños, que cuentan con menos madurez emocional y necesitan al apoyo de sus padres para sentirse seguros. ¿Qué pautas conviene seguir en este sentido?

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Habla con el niño sobre la situación

En vuestra casa hay una nueva situación familiar y, ante eso, lo mejor siempre es no camuflar las cosas, afrontarlas y ponerles un nombre. Además, lo más probable es que, en mayor o menor medida (depende mucho de su edad) tu hijo ya haya comprendido que no vais a volver a vivir juntos y que, por lo tanto, tampoco pasaréis juntos las vacaciones. Lo mejor es que hables con él (a la vez que tu ex pareja o cada uno por separado) y que, de una manera que pueda entender, le cuentes cómo van a ser a partir de ahora sus vacaciones. Déjale claro que los dos, papá y mamá, le queréis muchísimo y que ambos estáis de acuerdo en dividir el tiempo con él. Y aclárale también que siempre que quiera, cuando eche de menos al progenitor que no esté, podrá llamarle por teléfono.

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Ten en cuenta su edad

A la hora de decidir el tiempo que van a pasar con cada progenitor, ten en cuenta la edad del niño. Cuanto más pequeños son, más dependen de su ambiente habitual y salir de él puede ocasionar ciertos miedos y estrés. En general, no es bueno que el niño pase mucho tiempo sin ver a uno de su padres. Aunque todo depende de la relación que haya tenido con ellos o de si, por ejemplo, la custodia es compartida y está igual de acostumbrado a vivir con el padre o con la madre. Como orientación, y según los expertos, para los casos en los que la custodia no es compartida es bueno saber que a partir de los 3 años un niño puede pasar de 4 a 7 días separado de su madre (o de su padre, si es con el que vive), a los 4 años ya podrá pasar de 6 a 10 días y, así, sucesivamente hasta los 15 días.

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Llegad a un acuerdo entre vosotros

Antes de las vacaciones ambos progenitores debéis establecer unas normas básicas en cuanto a rutinas y horarios del niño. Resultará una locura si mamá le deja comer chucherías y acostarse a las 2 de la mañana y a la semana siguiente papá dice que de eso nada, que en su casa, todo el mundo a las 9 en la cama. Al final, esta falta de coherencia no ayudará. Si los dos ponéis las mismas normas, el niño tendrá sensación de orden, seguridad y mayor normalidad.

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Incluye a tu ex en alguna actividad

Partimos de que no siempre es posible y que siempre dependerá de las circunstancias en las que se haya producido la separación. Pero, sobre todo en las primeras vacaciones que el niño pasará sin sus padres juntos, puede ser buena idea incluir a tu ex en alguna actividad que realicéis en esos días; o por lo menos, tenerle más presente de lo normal y hacer que tu hijo se percate de ello (por ejemplo, mandando vídeos o fotos de algo extraordinario que haya pasado, como que el niño haya aprendido a nadar o a montar en bici, etc...)

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Sé más tolerante y paciente

Los cambios de rutina que supone esta nueva situación van a afectar a tu hijo, ten paciencia e intenta comprenderle y apoyarle. Si notas que durante las vacaciones sufre algún retroceso en su desarrollo, como por ejemplo mojar la cama cuando ya hacía tiempo que no lo hacía, o te pide dormir con él por las noches, puede que esté relacionado con la separación. Vigila la situación y coméntala con tu ex, aunque seguramente sea algo pasajero.

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Actúa con normalidad

Durante las vacaciones con él, no le fuerces a hacer cosas extraordinarias, no le des caprichos sin ton ni son y no le obligues a disfrutar al máximo de las semanas que le toque contigo. Muchas veces insistimos más de la cuenta en exprimir al máximo los días y la diversión, con la intención de que esos días hayan merecido la pena y compensarle de alguna manera todo el tiempo que no estáis juntos. Pero ten presente que esto puede llegar a aturdirle. Tú tienes grandes expectativas para este verano, pero él sigue siendo un niño y, como tal, se divertirá pero también se aburrirá, llorará...

Tampoco metas al niño en vuestras guerras, no critiques a tu ex pareja delante de él y, sobre todo, siempre que puedas evitarlo, no canceles o modifiques planes a última hora, ya que le hará sentirse más inseguro.

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Evita ciertas frases al despedirte

A la hora de despedirte del niño para que se vaya con tu ex pareja, ten cuidado con las frases del tipo “tranquilo, hijo, son solo 10 días y pronto volverás a ver a mamá” o “papá te va a echar mucho de menos”.  Aunque tu intención sea calmarle y, a priori, estas palabras puedan parecer inofensivas, lo que estarás haciendo sin darte cuenta será transmitir cierta ansiedad. Es mejor que le animes: “¡qué envidia, papá tiene un planazo para ti, te lo vas a pasar genial!”. Y no olvides darle seguridad con una despedida alegre y llena de positivismo.

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