Este verano, deja que el niño se aburra

Lo dicen los expertos: el aburrimiento tiene muchos beneficios para los niños. ¿Quieres conocerlos?

 

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Tiempo sin nada que hacer

Termina el colegio y los padres comenzamos a diseñar todo un calendario de actividades para mantener a nuestros hijos ocupados en este largo y caluroso verano: campamento urbano, clases de natación, pádel, fútbol, profesor particular con el que repasar las matemáticas, quedadas con amiguitos, etc. Todo lo que sea para evitar que se pasen estas largas tardes estivales enganchados a una tablet o, lo que es peor, diciendo una y otra vez la temida frase: “mamá, me aburro”.

Te interesará saber que no tienes razón para estresarte si tus niños están sin hacer nada, aunque estén tan acostumbrados a la sobreestimulación que les cueste tolerar la rutina. Contrariamente a lo que se piensa, los pequeños necesitan tiempo sin hacer nada. Gracias a él pueden imaginar, asimilar experiencias y observar el mundo que los rodea. Y no solo eso: el aburrimiento tiene otras ventajas: descubre cuáles son y cómo hacer que los niños lo aprovechen.

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Aburrirse fomenta la creatividad

“El aburrimiento es bueno para el cerebro y debe ser reconocido como una emoción humana legítima con un papel central en el aprendizaje y la creatividad”. Es la conclusión de un estudio realizado por Teresa Belton, investigadora de la Universidad de Inglaterra, que entrevistó a científicos y artistas y les preguntó cómo había influido en sus vidas y en sus carreras aburrirse cuando eran niños. La mayoría recordó una infancia en pueblos sin más atractivo y actividades que hacer que salir a correr por el campo y observar a los animales. Una situación que, lejos de desesperarles, les hizo leer más, escribir diarios, ayudara sus madres y escuchar con atención las historias de los lugareños más veteranos. Una de estas entrevistadas, hoy en día convertida en escritora, aseguró que “la soledad forzada acompañada de una página en blanco fue un estímulo maravilloso”. 

Otro experimento llevado a cabo por la psicóloga Sandi Mann, de la Universidad de Lancashire, en Reino Unido, pidió a 40 voluntarios que copiaran los números de una guía de teléfonos durante 15 minutos y que, al terminar, pensaran en los usos que podrían darle a dos simples vasos de poliestireno. El resultado fueron unos usos más creativos e ingeniosos que los de otros voluntarios a los que se les pidió lo mismo, pero sin la tediosa tarea de copiar previamente los números de la guía telefónica. Esto demostró que las actividades más pasivas o aburridas significan una oportunidad para que la imaginación fluya.

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Y evita que el niño tenga estrés

“Si un niño tiene el tiempo suficiente para aburrirse, probablemente no desarrolle una sintomatología de estrés, debido a que no está sometido a la presión del tiempo, vive en un ambiente relajado y tranquilo, aceptando el hecho de que no todo en la vida es satisfacción el 100% del tiempo, que a veces puede ocurrir algo como el aburrimiento”. Esto es algo que especialmente le ayudará en su edad adulta, será una persona menos vulnerable ante la adversidad y que aceptará mejor la frustración, con menores posibilidades de caer en la depresión.

Estas son las conclusiones de un estudio realizado por el ISEP Clínic, que hacen hincapié en que los niños ya no tienen nada en qué pensar porque ya se lo damos todo pensado. ¿El resultado de tanto entretenimiento con estímulos externos como la tele, el ordenador o la consola? Que sus estímulos internos, es decir el pensamiento, queda anestesiado, sin que pueda surgir la iniciativa.  “Con el aburrimiento aparece la necesidad de pensar y pensar exige un esfuerzo personal, pero si los adultos piensan por ellos, ofreciéndoles toda una agenda ya confeccionada, ellos asimilan que no se espera nada de ellos”, concluye el estudio.

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Mejora la curiosidad y la autonomía

La psicóloga Heather Lench, de la Universidad de Texas, es otra de los expertos que han estudiado el aburrimiento. Y, con toda la base científica que recopilada, ha llegado a la conclusión de que “el aburrimiento se encuentra detrás de una de nuestras características más importantes: la curiosidad”.

Pero hay más. Uno de los grandes beneficios de aburrirse es que si nuestros hijos son capaces de asimilar esta sensación, también serán capaces de ser más autónomos, ya que aprenderán a decidir qué hacer y cuándo hacerlo.

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Así sacará provecho del aburrimiento

Estas pautas te pueden ayudar a enseñar al niño a asimilar el aburrimiento y a sacar mucho provecho de él:
Descubre si de verdad está aburrido. Intenta descubrir la verdadera razón de su aburrimiento, que sea él quien analice su estado y que averigüe a qué se debe realmente (muchas veces los niños dicen que están aburridos cuando en realidad quieren llamar la atención o están enfadados por algo).
Deja a su alcance opciones. Que no falte la lectura, nuevas historias con nuevos personajes. Seguro que en casa hay juguetes con los que nunca ha jugado; recuérdaselo. Y materiales con los que puede hacer manualidades, por su cuenta o con tu ayuda. También puede inventar un juego contigo, o ayudar en casa...
Proporciónale un espacio de juego. Un espacio libre en el que tenga todo a la vista, y pueda echar mano de sus disfraces, pinturas, acuarelas, juegos, etc…

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