Niño: este verano, con los abuelos

Si va a pasar unos días de vacaciones con ellos, seguid estas claves que todo vaya sobre ruedas.

 

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Muy beneficioso para el niño

Los tiempos han cambiado mucho y los abuelos de hoy saben que educar a un niño no consiste en darle todos los caprichos, sino en marcarle unos límites claros, combinados, eso sí, con mucho cariño y ternura. Para el niño, estar con los abuelos es una cura de relajación, debido a que ellos suelen disponer de más tiempo libre que los padres para jugar. Esta dedicación entregada y paciente de los abuelos aporta al pequeño calidez y seguridad, porque descubre que hay otras personas que le quieren de manera incondicional, además de sus padres.

Sin embargo, no debemos olvidar que los abuelos y los padres pertenecen a generaciones diferentes y tienen formas distintas de entender la educación. Por eso, si vuestro hijo va a pasar unos días con los abuelos, conviene que antes habléis con ellos.

El secreto: una buena comunicación

Para que todo vaya bien, exponedles claramente qué límites queréis que respeten, pero habladles con mucho cariño, evitando ser impositivos. Explicadles el ritmo habitual de sueño y comidas del pequeño, así como las costumbres diarias que creéis importantes (siesta, higiene, televisión...), las cosas que le permitís hacer y las que no (asomarse al balcón, por ejemplo).
Eso sí, tened presente que, a pesar de vuestras indicaciones, vuestros padres pueden tomarse la licencia de ser algo más flexibles que vosotros. Deben respetar lo fundamental, pero a vuestro peque no le perjudicará quedarse más tiempo jugando en el parque o comerse alguna chocolatina extra durante su estancia con los abuelos. Es más, que asista a una forma de vida diferente y descubra un modo distinto de tomarse las cosas resulta muy positivo para la formación de un carácter más abierto.

El método de la lista

Algo a tener muy presente: los niños saben que, en muchos casos, si insisten un poco, pueden hacer con los abuelos cosas que tienen prohibidas con los padres. Para evitar que el vuestro agote la paciencia de sus abuelos, hacedles una lista con sus conductas más difíciles y vuestro modo de afrontarlas (“si no quiere acostarse, id con él a su cuarto; no tardará en dormirse”).
Es muy importante que la elaboréis delante del niño; así, cuando a los abuelos les fallen las explicaciones, vuestras notas les servirán para imponer su criterio: “mira, aquí lo dicen papá y mamá”.

A veces no es conveniente

Hay circunstancias en las que se desaconseja que el niño pase unos días fuera de casa, aunque la opción sean sus abuelos, porque en lugar de divertirse, puede pasarlo mal.

- Si acaba de tener un hermanito. El niño puede interpretar su salida como un intento de alejarle de casa por la llegada del bebé.
- Si está convaleciente. Al no encontrarse bien el pequeño echará más de menos a sus padres y la estancia con los abuelos será bastante más complicada para todos.
- Si los abuelos no se sienten fuertes. O si quedarse con su nieto les agobia. Vosotros conocéis muy bien tanto a vuestros padres como a vuestro hijo y por eso sois las personas más indicadas para valorar si la experiencia puede resultar agotadora y frustrante para ellos o va a ser beneficiosa para todos.

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