Qué hacer si tu hijo tiene mucho miedo a los bichos

Es un miedo muy común entre los 2 y los 4 años. ¿Quieres saber cómo ayudar a tu hijo a superarlo?

 

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Un sentimiento frecuente

A Nora, de 2 años, le encantaba jugar con la arena hasta que un día se asustó al ver que unas hormigas le subían por las manos; desde entonces no quiere ni oír hablar de este juego. Y Juanjo, de 3 años, se niega a ir al campo desde que vio una película en la que aparecían bichos.

La reacción de ambos es comprensible. En estas edades, el niño está descubriendo a diario cómo es el mundo que le rodea. Cada vez es más consciente de todo lo que le acontece, relaciona sucesos, anticipa, memoriza... Y los insectos y otros bichitos son unos seres imprevisibles para él: se cuelgan del techo, trepan por las paredes, corretean por el suelo... ¡Le desconciertan!
El miedo es inherente al desarrollo infantil y no lo podemos evitar. No obstante, hay que desterrar ciertas actitudes de los padres que conducen a que los temores de sus hijos se acaben enquistando.

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Ayúdale a vencer su temor

Toma nota de cómo debes reaccionar para que a tu pequeño dejen de aterrorizarle los insectos y otros bichitos:
•Mantén una actitud tranquila siempre que vea alguno. De esta manera le transmites que los insectos no son peligrosos.
Tómate en serio su temor y concrétalo con un nombre (“veo que no te gustan las moscas”). Al reconocer su emoción, le resultará más sencillo enfrentarse a ella.
No le critiques por sentir lo que siente y evita comentarios como: “¡pero si no hace nada!”. Estas palabras sólo logran que se sienta incomprendido e inseguro, lo que no le ayuda a vencer su problema.
No intentes razonar con él. Ante un miedo, todavía no tiene la capacidad suficiente para pensar de una forma lógica.
•Busca maneras de disminuir su temor: anímale a pasarse una mariquita por los dedos, haz que se fije en las alas de las mariposas...
•Busca trucos para ayudarle con su miedo. Por ejemplo, dar al niño un pulverizador con agua para que espante a los bichitos que le asustan es un juego que le facilita la superación de su temor. También da resultado coger con él mariquitas o saltamontes y meterlos en una caja para observarlos (después debe soltarlos); de este modo el pequeño descubre que es más fuerte que ellos (les da la libertad) y deja de temerlos tanto.

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¿Y si el miedo se transforma en fobia?

La mayoría de los niños superan sus miedos sin demasiadas dificultades, pero en ocasiones acaban desarrollando una fobia. En estos casos hay que recurrir a un plan de desensibilización gradual. No se trata de evitar a los pequeños la fuente de su miedo (es imposible), sino de enfrentarles a ella de forma progresiva. En el caso del miedo a los insectos...
1. Mira con tu hijo un cuento protagonizado por un bichito agradable, como una mariposa.
2. Cuéntale cómo es ese animal, qué hace, cómo se mueve, dónde vive, qué come...
3. Otro día, enséñale fotografías reales de una mariposa, las más bonitas que encuentres.
4. El siguiente paso es que veáis juntos una mariposa de verdad, a una distancia prudente.
5. Según vaya cogiendo confianza, ve acortando la distancia que os separa de la mariposa.
6. Elógiale por su esfuerzo y muéstrate orgullosa de lo valiente que es. Si este plan no funciona, llévale a un psicólogo infantil.

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