Ayuda a tu hijo a acabar con energía el curso

Está agotado, le cuesta madrugar, se aburre en clase... Anímale, solo le queda un pequeño (o un gran) esfuerzo antes de las vacaciones. Y así le resultará más fácil.

 

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Un último empujón

A estas alturas del año, los madrugones continuados, las clases obligatorias y las actividades extraescolares empiezan a pesar en el cuerpo y la mente de tu hijo. El calor propio de estas fechas y el hecho de saber que las vacaciones están a la vuelta de la esquina acrecientan esa desgana con la que se levanta últimamente.

Establecer unas medidas diarias de descanso físico y mental es la clave para que acabe el curso sin agotarse.

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Los buenos hábitos le ayudan

Algunos de los hábitos que le mantendrán en forma física son:

- Acostarle a su hora. Si se resiste a acostarse por la noche porque todavía hay luz, baja las persianas de su cuarto mientras se baña para que cuando llegue a la habitación encuentre un ambiente que invite al descanso.
- Proporcionarle una dieta adecuada. Que empiece el día con un buen desayuno a base de lácteos, hidratos de carbono y fruta es básico para que aguante toda la mañana sin que le entre sueño. Y que el resto del día lleve una alimentación completa, variada y equilibrada, en la que no falte ningún nutriente, le permitirá afrontar la jornada con ánimo y energía. También es importante que beba mucho. Los líquidos ayudan a mantener el equilibrio hídrico del cuerpo, algo esencial para su buen funcionamiento y para poder mantener la atención en clase.
- Animarle a hacer ejercicio “controlado”. Después de pasar tantas horas sentado en el aula necesita desfogarse practicando deporte o yendo al parque, pero ojo, procura que no juegue a pleno sol y evita que acabe agotado.

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También debe descansar la mente

En la recta final del curso el cansancio mental también es agotador. Para ayudar a tu hijo a descansar su intelecto:

- Habla con él a menudo, idead juntos planes atractivos, hazle reír...
- Otra clave importante: terminad el día con tranquilidad. A última hora de la tarde evita que vea la tele; sus imágenes le restan concentración (la necesita para hacer algún deber que le hayan mandado) y le dificultan el sueño.
- En su lugar, anímale a que se entretenga con actividades reposadas: pintando, viendo cuentos, haciendo construcciones... Y si antes de acostarse se da un baño con música relajante y agua calentita, dormirá mejor y su mente se relajará mucho más.

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Y para reforzar su aprendizaje...

Los psicólogos infantiles aconsejan enseñar a los pequeños un modelo fijo de actuación frente a las tareas del colegio, ya que así se concentran mucho mejor, tardan menos en acabar y no se cansan ni se desmoralizan tanto. Si no lo habías aplicado antes, empieza ya. Consiste en lo siguiente:

- Comprueba que el lugar en el que estudia es adecuado. Ya sabes que conviene que sea siempre el mismo y que es importante que esté recogido y ordenado, para favorecer la atención y evitar el despiste. Por supuesto, sin tele ni ordenador encendido (a no ser que necesite utilizarlo para algo del colegio).
- A estas alturas, puede que tenga alguna tarea pendiente, o que los deberes le sobrepasen porque está más cansado. Si te pide apoyo, en lugar de hacerlos por él siéntate a su lado, ayúdale a definir en qué consiste el trabajo o los deberes, piensa con él cómo puede realizarlo y, una vez que lo haya hecho, comprueba el resultado para ver si va bien o debe trabajar de otro modo.
- Lee con él libros que traten sobre los temas que está dando en el colegio. Si lo haces a modo de juego, mostrará más interés que si se los presentas como si fueran deberes.

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