¿Qué aporta a tu hijo tener un perro?

El hecho de que haya un perro en casa supone muchos beneficios para el niño de 3 o 4 años. ¿Quieres saber qué gana con esta convivencia?

 

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Niño y perro, ¡qué buena relación!

Muchos estudios hablan de los múltiples beneficios que puede tener para el niño la convivencia con una mascota, especialmente si es un perro. Eso sí, para que todo vaya bien y no aparezcan problemas, es necesario tomar una serie de medidas.

Para empezar, hay que seguir unas normas de salud e higiene: el animal debe pasar las revisiones que el veterinario paute, ha de estar desparasitado y tenéis que llevar al día todas sus vacunas. También debe estar bien aseado, contar con juguetes propios y tener un lugar concreto, fuera del alcance del niño, para su comida y bebida.

Por otro lado, hay que educar al pequeño y al animal de forma que se respeten los ratos de sueño, descanso y comida. Al perro debéis prohibirle lamarle la cara al pequeño; y al niño, que le tire de las orejas o el rabo y que meta su mano en la boca; ha de tener muy claro que no es un juguete. Tampoco puede gritarle ni compartir su comida con él. Y, por supuesto, debe lavarse las manos después de tocarle y siempre antes de comer.

Si tomáis estas medidas, la convivencia entre el perro y vuestro hijo traerá múltiples beneficios. ¿Queréis saber todo lo que le aportará este gran amigo?

1. Seguridad y responsabilidad

Entre los tres y los cinco años de vida, los niños tienden a desarrollar ciertos temores: a quedarse solos, a la oscuridad, a algunos animales... Un perro hará que tu hijo se sienta protegido. Y esa tranquilidad le ayudará a superar estos miedos tan propios de la infancia. Si los observas, te darás cuenta de que a tu pequeño no le importa quedarse solo en el salón, jugando o viendo la tele –mientras tú haces algo en la cocina o en otra estancia de la casa–, si su mascota está con él. Por otra parte, en el niño también aumentará el sentimiento de responsabilidad, sobre todo si tiene que encargarse de cepillarlo, acompañarte a pasearlo...

2. Autoestima e imaginación

En su estrecha relación, el perro acepta a tu hijo tal como es, con sus virtudes y sus defectos, lo que hace que se sienta valorado y querido, por lo que aumenta su autoestima. A la vez que desarrolla su confianza, el perro también estimula la inteligencia e imaginación del pequeño, que le convierte en su inseparable compañero para vivir pequeñas aventuras, idear juegos... y hasta mantener interminables conversaciones.

3. Sociabilidad y madurez

Está demostrado que los niños que tienen un perro desarrollan una gran capacidad de relacionarse con el mundo que los rodea, porque desde pequeños aprenden a ser cariñosos y comunicativos. Además, junto al perro descubren las distintas etapas de la vida, lo que les enseña mucho y les aporta madurez.

4. Salud y buen humor

Tener un perro en casa supone un ejercicio extra: hay que sacarlo a pasear, corretear con él... Si tu hijo le lanza una pelota y lo persigue, además de pasarlo bien estará moviéndose, lo que le sentará fenomenal a nivel físico. ¿Y qué tal un paseo al aire libre correteando? Es estupendo para todos. Además, este tipo de actividades son también buenísimas para luchar juntos contra el estrés y despejar la mente, por lo que el humor del niño también sale muy beneficiado.Y otra ventaja para su salud: se ha desmostrado que los niños que tienen un perro presentan tres veces menos posibilidades de desarrollar alergias.

5. Empatía y tranquilidad

El perro no solo será un compañero incondicional e incansable de juegos, sino que también le ayudará a exteriorizar sus sentimientos, a compartir, a ser generoso y a comprender a los demás. Además, acariciar al animal es un estupendo tranquilizante.

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