¿Cuál es tu estilo educativo con tus hijos?

Analiza a cuál de estos cuatro estilos se parece más (aunque seguro que tiene rasgos de todos) y descubre los pros, los contras y lo que te conviene variar.

 

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Responsable

Quieres que tu hijo tenga una actitud comprometida e independiente. Crees que es mejor no abrumar al niño con normas, regañinas o castigos, prefieres pocas normas, pero claras y firmes. Intentas entender qué siente y puedes soportar sus “cabreos” sin perder el control, esperando a que se calme para hablarlo.

Lo positivo de este estilo

Favoreces la autonomía e independencia del niño, permitiéndole experimentarlas de acuerdo a su edad. Así tu hijo se siente respetado e importante, lo que genera en él seguridad y confianza. Tendrá libertad para desarrollar su creatividad, algo imprescindible para mostrar sus aptitudes en el colegio, aprenderá a comportarse en diferentes situaciones y sabrá relacionarse bien con los demás, respetándoles y pidiendo que le respeten.

Ten en cuenta...

Buscar lo correcto en tu forma de educar puede hacer que dudes en algunas situaciones y que te sientas perdida sobre lo que es mejor.

Una sugerencia

Recuerda que no existen ni el padre ni la madre perfectos (ni el niño). Todos cometemos errores y tenemos dudas y es necesario aprender a aceptarlo, asumiendo lo que tienen de positivo. Así, además, enseñaremos al niño que no pasa nada por dudar o equivocarse.

Sobreprotector

Tiendes a proteger a tu hijo siempre y a alejarle de los peligros y problemas. Intentas que sufra lo menos posible y haces cuanto está en tu mano para evitarle cualquier dificultad, frustración o malestar. Prefieres razonar a imponer, le explicas una y otra vez las normas, pero no le castigas ni hay repercusión si se las salta.

Lo positivo de este estilo

La paciencia, el esfuerzo y la dedicación son grandes aliados para la educación, porque facilitan que el niño tenga confianza en ti. Estás cerca de él y te identificas con lo que siente.

Ten en cuenta...

La sobreprotección evita que el niño viva experiencias de dificultad que también le ayudan a crecer. Puede hacer que el niño siga siendo egocéntrico y no madure. Y puede mermar su autoestima y su capacidad para tomar decisiones. Por otra parte tendrás que ser más firme a la hora de ponerle límites después.

Una sugerencia

Intenta pensar más en lo que es bueno para todos y no plegarte a sus deseos si ves que no son lo mejor, de lo contrario tu hijo se volverá muy exigente, incluso tirano.

Pasivo

Es el estilo del padre o la madre que prefiere no intervenir ni corregir para evitar enfrentamientos con el niño. O del que está ausente, el que no se interesa, o el que se alía con el niño y no ejerce su autoridad. Otras variantes: el que un día pone una norma y al día siguiente la cambia sin motivo y el que grita o amenaza pero al final cede y abandona.

Lo positivo de este estilo

En algún caso puedes evitar tensiones inútiles y esperar a abordar el conflicto en momentos mas adecuados. No colaboras, pero al menos puedes dejar que actúe el progenitor que sí se implica... siempre que no le critiques.

Ten en cuenta...

La falta de normas vuelve al niño inseguro, porque la vive como ausencia de atención, amor y protección. Además, una actitud cambiante por parte de quien se supone que debe guiarle y enseñarle a diferenciar lo que está bien y lo que está mal también le crea confusión.

Una sugerencia

Procura estar más presente en la vida y en la educación de tu hijo y ser constante en las normas que pongas. Además, ten en cuenta que las normas deben ser realistas, para que puedan cumplirse.

Autoritario

Tu estilo educativo sigue un patrón claro y fijo: pones tus normas, tiendes a ser inflexible ante excusas y te muestras exigente con tu hijo porque opinas que el esfuerzo y la disciplina son indispensables para alcanzar metas y objetivos, entendiendo que la tolerancia no ayuda a rectificar errores.

Lo positivo de este estilo

Sabes marcar los límites, no das opción a confusiones e intentas potenciar el valor del esfuerzo en tu hijo, que sabe a qué atenerse y aprende a ganarse las cosas.

Ten en cuenta...

El exceso de normas o la forma autoritaria de imponerlas puede hacer que tu hijo sienta por ti más temor que respeto. O que se vuelva rebelde y protestón por sistema. Además, si le criticas a él en vez de a su mala acción y le desprecias o le gritas, agredes a su dignidad y acabas con su autoestima.

Una sugerencia

Busca la cercanía con el niño, sé menos rígido y muéstrate más receptivo. Las normas son necesarias, pero para que sean realmente eficaces deben ir unidas al cariño y la comprensión.

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