6 formas de estrechar el vínculo padre-hijo

¡Enhorabuena! Ya eres papá. Y quieres ser el mejor. Lo serás si dedicas a tu hijo tiempo y todo tu amor y si pones en práctica los consejos que te damos.

 

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Asume tu nueva responsabilidad

¡Ya eres papá! Y te sientes feliz, emocionado y orgulloso, pero también te invaden ciertas dudas y temores que son naturales. Te preguntas si serás un buen padre y qué hacer para alimentar día a día el vínculo que te une a tu bebé. La clave está en dedicarle tiempo, amor y en estar dispuesto a modificar ciertos hábitos, además de ser consciente de tu nueva y gran responsabilidad. Toma nota, porque a continuación te mostraremos el camino para que vuestro apego sea cada vez más rico y tú seas un buen padre.

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Comienza por el embarazo

Vuestra unión puede nacer ya en el embarazo. Desde que sabes que vas a tener un hijo, en tu cerebro se operan cambios y ya empiezas a quererlo. Y has de hacerlo cuidando a la madre y compartiendo con ella, en la medida de lo posible, las emociones de la gestación.

Acaricia y besa el vientre de la futura mamá, intentando sentir los movimientos del niño, y háblale. Los especialistas afirman que el feto desarrolla la audición en el quinto mes, pero hazlo antes, ya que se trata de generar vínculos, emociones y situaciones que hagan que vayas enamorándote de tu bebé. Durante el embarazo, además, acompaña a tu pareja cuando vaya a las consultas médicas y empatiza con sus hábitos: no fumes, no consumas alcohol, seguid la misma dieta...

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Practica el contacto piel con piel

Si tu pareja lo desea y los médicos lo autorizan, asiste al parto: ver a tu hijo llegar al mundo es un hecho único que marcará tu vida.

Además, en cuanto puedas practica el contacto piel con piel con tu bebé, poniéndolo desnudo sobre tu pecho. El hecho de que lo haga la madre beneficia mucho al niño, pero se sabe que también es muy positivo que lo haga el padre, transmitiéndole su calor, su cariño y la protección de sus brazos. Para el bebé, la piel y las sensaciones que recibe a través de ella son su primer lenguaje.

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Dedícale todos los cuidados

Los lazos se harán más fuertes y firmes cuando empieces a cuidar a tu hijo. Cada vez que coges con ternura a tu bebé, en tu organismo aumenta la cantidad de oxitocina, la “hormona del amor”, la misma que genera la madre en el parto y al dar el pecho. Aprovecha cualquier ocasión para cuidarlo y derrochar amor: el baño, el cambio de pañal...

Recuerda que todas estas tareas son compartidas, no exclusivas de la madre, y disfrútalas desde el primer momento como un premio que te da la vida, no como una labor más. Solicita el permiso de paternidad y, si puedes, añádele vacaciones: te alegrarás. Facilita los momentos de intimidad de la madre y el niño para que se instaure bien la lactancia. Para que ella descanse, conviene que tú le des de vez en cuando un biberón de leche materna.

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Dale un masaje

Las caricias y los masajes son mensajes que el sistema nervioso del bebé recibe como un "regalo", por lo que masajear a tu bebé facilita el vínculo entre ambos. Procura darle el masaje en un ambiente relajado y en una posición que te permita ver sus reacciones. Acompaña los movimientos de las manos con palabras y canciones y evita usar cremas o aceites con olores fuertes.

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Juega con él

En el segundo semestre de vida, cuando ya ha experimentado importantes avances psicomotores –se sienta, repta...–, el bebé tiene mayor interés por conocer el mundo. Este momento es perfecto para jugar, balancearlo... Todo ello será un reto para el niño, que querrá moverse más e ir alcanzando nuevos logros, a la vez que gana en confianza. Y está demostrado que los padres practican juegos más movidos y más libres con el bebé, lo que contribuye a aumentar su autonomía.

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Implícate en su crianza

Y ahora que ya tienes a tu hijo entre tus brazos estás viviendo sentimientos desconocidos: mímalo e implícate en su crianza al máximo. Se ha demostrado que los hijos de padres implicados en su crianza presentan, a los nueve meses de vida, un desarrollo más avanzado que los bebés con padres más despegados.

A los cinco años, los niños que tienen una relación estrecha con su padre son más populares, independientes y seguros. Así que busca tiempo para construir la figura paterna que merece tu hijo, alguien que le dé todo su amor, cuidados y confianza para que sea una persona feliz.

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