Los beneficios de que crean en los Reyes o en Papá Noel y hasta cuando lo hacen

Aunque un estudio asegura que es negativo fomentar esta ilusión, para la mayoría de los psicólogos esta creencia tiene muchos beneficios.

Reyes Magos
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Una investigación publicada en la revista "The Lancet Psychiatry" concluyó que fomentar el mito de Papá Noel o de los Reyes Magos no es bueno para los niños, ya que su confianza en sus progenitores se ve mermada cuando descubren la mentira. En la misma corriente de opinión se encuentran padres y madres que prefieren contar a sus hijos la verdad sobre estos personajes mágicos, argumentando que favorecer estas creencias confunde a los niños y les impide entender que no pueden mentir.Hemos hablado con una psicóloga infantil para que nos dé su opinión y nos cuente si crear magia e ilusión puede ser contraproducente o no.

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¿Afecta a su confianza en nosotros?

"A wonderful lie" ("Una maravillosa mentira"), es el nombre del estudio en cuestión que llevaron a cabo por el psicólogo Christian Boyle, de la Universidad de Exeter en el Reino Unido, y la australiana Kathy McKay. En él, estos dos autores se plantean si es correcto mentir a los niños y cómo puede afectar la confianza entre padres e hijos descubrir esta mentira. Su conclusión es que los niños terminarán dudando y preguntándose “¿en qué otras cosas me habrán mentido mis padres?”.

Sin embargo, Laura Aut, psicóloga infantojuvenil de ISEP Clínic de Barcelona , quita hierro al asunto y explica que “la confianza en los padres se va ganando a lo largo de toda la vida, estando al lado de su hijo, escuchándole, apoyándole y educándole. Cuando los niños descubren que los Reyes Magos o Papá Noel no existen ya han llegado a un nivel de maduración adecuado para entender que se trata de una “mentira” creada por sus padres para ayudarle a crecer, a ilusionarse, a crear aspectos básicos para el crecimiento y no para perder la confianza en ellos. Puede que se desilusionen o que incluso se enfaden, pero será algo temporal”.

¿Por qué creamos esta fantasía?

Cada adulto puede tener una intención diferente, pero lo que es unánime es que la identidad de Papá Noel o los Reyes es el secreto mejor guardado en todas las familias. “Quizá lo sigamos haciendo por tradición, por los buenos recuerdos que los mayores tenemos de nuestra propia infancia y por generar ilusión en nuestros hijos. Cuando preguntas a los padres y madres por qué lo hacen, todos describen el momento como algo mágico y destacan la cara de su hijo cuando se levanta y ve el árbol lleno de regalos, o la ilusión con la que la noche anterior prepara las galletas y los vasos de leche para los Reyes Magos y sus camellos”, explica la psicóloga Laura Aut.

Quizá no hay que darle más vueltas y la intención no sea otra que vivir el espíritu de la Navidad, ese que parece que nos envuelve a todos y nos hace estar más felices y generosos.

¿Hasta qué edad les dejamos creer?

El pensamiento del niño va madurando a medida que crece, y llegará un día en el que él mismo podrá distinguir entre la fantasía y la realidad. Pero ¿cuándo ocurrirá esto? Los expertos aseguran que, aproximadamente y dependiendo del niño, suele suceder entre los 7 y los 9 años.

Según Laura Aut, aunque al principio descubrir que los Reyes o Papá Noel son los padres pueda suponer una frustración, los niños no lo tomarán como una mentira, sino que lo vivirán como una fantasía que durante todo el tiempo en el que han creído les ha provocado ilusión y les ha hecho vivir momentos muy especiales. Y en todo caso, la psicóloga recuerda que “no hay que olvidar que la frustración no es algo negativo, sino todo lo contrario; saber tolerar es algo que les favorecerá de adultos”.

En definitiva, lo importante para un niño no es tan solo la creencia o no creencia en estos personajes mágicos, sino los valores que acompañan a estas figuras y el mensaje que le quieren transmitir sus padres cuando hacen que crea en ellos.

Cuando llegue el momento, ¿cómo lo decimos?

Naturalidad. Esa es la clave. Partiendo de que cada niño es único y de que aquí no existen recetas mágicas que valgan, sí que hay algunos aspectos importantes que pueden ayudar a la hora de explicárselo.

El niño va creciendo y madurando, comienza a hacerse preguntas y crea hipótesis que quiere probar, ya sea preguntándote directamente o escondiéndose para pillarte en un renuncio mientras envuelves regalos o los colocas debajo del árbol. Cuando finalmente un día te suelte la pregunta, ese será el mejor momento para abordar el tema con tu hijo. ¿Tú qué crees? ¿Piensas que existen de verdad? Dependiendo de su contestación irás viendo el nivel de información que tiene y podrás contestarle sin miedo a meter la pata. Si ves que es algo muy evidente y que ya se ha dado cuenta de la realidad, invítale a seguir participando de la fantasía para ilusionar a sus hermanos o primos más pequeños y así entenderá por qué se lo habéis ocultado tantos años.

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El tema se vuelve más complicado cuando el niño no está seguro al 100%. Tiene sus sospechas porque ya es lo suficientemente mayor o quizá ha oído algo a sus hermanos mayores o a compañeros del colegio. Muchos padres quieren que la magia dure un año más, pero si ya plantea dudas los expertos aseguran que es mejor aclararlas.

A la hora de abordar el tema, lo mejor es utilizar un lenguaje claro y sencillo, sin artificios. Si es aún demasiado pequeño pero te pregunta porque tiene muchas sospechas, puedes decirle que los Reyes Magos no pueden llegar a tiempo a todas las casas y llevar regalos a todos los niños y que por ello piden ayuda a los papás. Si es más mayor, puedes hablarle de la tradición, de la ilusión, de la magia que él algún día también él querrá transmitir a sus hijos, recalcando los valores de la familia.

"Si no te portas bien..."

Otro aspecto que también aborda el estudio es lo que supone decir a los niños que si no se portan bien, los Reyes Magos o Papá Noel les traerán carbón. Los autores de la investigación cuestionan esta práctica que, argumentan, es un modo de utilizar la creencia como un arma de chantaje para los pequeños.

En este sentido, la psicóloga Laura Aut opina que “los niños no pueden vivir en una cultura de castigo y miedo, y aquí entran los valores que los padres tienen y el modo en el que se los inculcan a sus hijos. Primero tendríamos que definir lo que es portarse bien y el significado que tiene para cada familia, ya que no todas tienen los mismos valores ni la misma manera de transmitirlos a los niños. También sería conveniente revisar el concepto de castigo que se tiene a nivel general y transmitir la idea de que portarse bien requiere un esfuerzo que se verá reforzado de forma externa, en esta ocasión con regalos. Aunque los niños también tienen que entender que portarse bien los refuerza también de forma interna, ya que beneficia el bienestar, desarrolla la comunicación entre los familiares y todo ello hace que aumente la autoestima y mejore el clima familiar”.

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