Cómo lograr que sea ordenado

Aunque parece una misión imposible, no lo es: con tu ejemplo y ayuda, tu hijo aprenderá a ordenar sus cosas después de haberlas usado para que su cuarto no sea un caos permanente.

 

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Desde pequeños

Seguro que tu idea del orden es muy distinta a la que tiene tu hijo y que, si fuera por él, tendría todo el tiempo todo a mano –es decir, en el suelo–: los bolos, los peluches, el barco, dos raquetas, un balón... Educarlo para que sea ordenado es una tarea que has de comenzar cuando aún es muy pequeño, pero no te estreses; lo más efectivo es ir estableciendo pactos con él y ayudarle a recoger para que vaya aprendiendo dónde están las cosas y se vaya acostumbrando a verlas en su sitio. 

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Poco a poco

A los niños les encanta tenerlo todo desparramado para que esté a la vista y puedan coger lo que quieran en cualquier momento. Empieza por explicarle que si tiene todos los juguetes en el suelo permanentemente, es fácil pisar alguno y romperlo. Por eso, es mejor recoger después de jugar y poner cada cosa en su sitio: sólo así sabrá siempre dónde está lo que quiere usar en cada momento.

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Sé práctica

Al principio, tendrás que ayudar o incluso hacerlo tú mientras le hablas y le explicas cómo hacerlo y por qué (los juguetes durarán más, siempre sabrá dónde están...). Un arcón grande hará que recojas en un abrir y cerrar de ojos, pero no es buena idea, ya que luego no le será fácil encontrar lo que busca y tendrá que volcarlo todo hasta dar con ello. Mejor, cajas y cajones más pequeños. Uno para los peluches; otro, para los cochecitos...

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Soluciones caseras

Estimula a tu hijo creando juntos recipientes, cajas, saquitos... para sus cosas. Tener en su cuarto algo hecho por él le invitará a usarlo. Por ejemplo, comprad juntos tela de sus colores favoritos y confeccionad unos saquitos que, colgados a su altura, sirvan para guardar cosas, desde juguetes a pijamas, o bien la muda que se ha quitado y que hay que lavar.

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Jugar para lograrlo

Si quieres que recoja, hacerlo no puede ser un "rollo". Inventa juegos con él. Te damos algunos ejemplos:

- Baloncesto con peluches. Juega con él a lanzarlos a una cesta o cajita. 
- Poner a dormir a los muñecos. Porque ellos también "se cansan", al terminar los juegos, lo mejor es ponerlos en su sitio para que descansen,
- Quién es el más rápido. Repartíos las tareas... a ver quién acaba antes.
- Ya verás cómo, si enseñas a tu pequeño las ventajas de recoger y le facilitas esta tarea, no tardará en integrarla en sus rutinas habituales.

De esta manera, lograrás que la habitación quede recogida y perfecta sin que suponga un esfuerzo añadido. Todo lo contrario: será parte del juego. 
Si lo enfocas así, recoger no será una obligación pesada, sino un entretenimiento más.

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Cada cosa, en su sitio

Es fundamental que tengas claro –y tu hijo también– que cada cosa tiene un lugar en su dormitorio. Ha de haber un rincón para la lectura –pon estanterías a su altura, para que deje ahí sus libros–; otro para los disfraces –con un baúl y un perchero, por ejemplo–, otro para los muñecos... Todos estos rincones han de ser accesibles para él, todo ha de estar a su altura, las cajas han de tener ruedas y cierres sencillos...  Usa trucos como pintar las cajas para que cada una esté asociada a un tipo de juguete: puzles, muñecos, cochecitos...

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Pequeños gestos diarios

Otra idea estupenda es que pongas una percha a su altura en la que tenga que dejar a diario su mochila, el abriguito, la bufanda... Esos pequeños gestos harán que, poco a poco, vaya acostumbrándose a ver cada cosa en su sitio. Recuerda que el orden transmite paz y ayuda a la concentración, mientras que el caos es irritable y provoca nerviosismo.

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Trucos para lograrlo

No le pidas que guarde un juguete antes de sacar otro; eso es imposible para un niño. Los pequeños desean jugar con todo a la vez. Cuando haya terminado, dale órdenes directas. De nada sirve decir: "Ordena tu cuarto"; es mucho más efectivo decir "pon los cochecitos en la caja roja". Y sé flexible, es un niño y su mundo está lleno de imaginación y juguetes, por ejemplo, cuando llegue el momento de recoger, no le obligues a desmontar el castillo, la casita, el barco pirata, el puzle... que con tanto esfuerzo ha montado durante toda la tarde. Lo mejor es que le ayudes a ponerlo en un rincón para que pueda seguir jugando con ello en otro momento.

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Sé paciente

Al principio, harás tú mucho más que él, pero, con paciencia, inventando juegos y actividades, conseguirás que se involucre y colabore, de manera que vaya viendo el orden como parte de la rutina y disfrute colocando sus cosas –de vez en cuando, anímalo a "redecorar", a cambiar los muñecos de estante, a mover la estantería de los cuentos...–. Con estos sencillos consejos, conseguirás que cada vez sea más ordenado, lo que le hará ser más responsable y cuidadoso, cualidades que llevará a otros ámbitos, como el colegio, y que le serán de muchísima utilidad.

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