Cómo educar a un hijo preadolescente

Es una etapa esencial en el desarrollo del niño. Hablamos sobre ella con Óscar González, director de la Escuela de Padres con Talento.

 

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Un período lleno de cambios

¿Recuerdas el primer “no” que le dijiste a tu hijo? A partir de ese momento emprendisteis juntos el camino de su educación. Luego llegarían las primeras normas, la edad de las rabietas, la adaptación al cole de mayores, el inicio de la escuela primaria...  Ahora ya ha crecido, ha interiorizado (más o menos) lo que debe y no debe hacer y todo está encarrilado. Perfecto. Es momento de descansar y dedicarte a coger fuerzas hasta que llegue la temida adolescencia... ¿O no?

Pues más bien no. Porque entre los 9 y los 11 años tu hijo va a entrar en una de las etapas más decisivas de su vida, a la que no siempre se da la importancia que merece. Hablamos de la preadolescencia, esa tierra de nadie en la que deja (pero no deja) de ser niño y empieza (pero no empieza) a ser adolescente. Una época llena de cambios, más sutiles que los que vendrán después, pero igual de importantes a la hora de sentar las bases de su personalidad.

De esta etapa, y del estupor que nos provoca a los padres cuando nos pilla desprevenidos, sabe mucho Óscar González. Profesor de Primaria y director de Educar con talento, dedica a la preadolescencia gran parte de su libro “Escuela de Padres de niños de 6 a 12 años”.  Y en esta entrevista nos da las claves para afrontarla y para saber apoyar a nuestro hijo. 

Crecer Feliz: ¿Qué caracteriza a esta etapa?

Óscar González: Podríamos ubicar esta etapa previa a la adolescencia entre los 9 y los 15 años en las chicas y entre los 11 y los 13 en los chicos, aproximadamente.
Se trata de una etapa que cada vez se adelanta más, en la que chicos y chicas desarrollan actitudes propias de adolescentes en combinación con las de la niñez que todavía no han abandonado. Entre las principales características destacaría:

- Experimentan múltiples cambios físicos (coincidiendo con el inicio de la pubertad), que se producen antes en las chicas.
- Experimentan también continuos cambios emocionales, anímicos y psicológicos, muchos de ellos fruto de la presión social y de consumo (por ejemplo, el hecho de que niñas de 9 años quieran ir vestidas y maquilladas y actuar como adolescentes).
- Tienen necesidad de compartir los problemas con los padres.
- Mantienen relaciones grupales con el mismo sexo (todavía forman grupo de “chicos” y de “chicas”).
- La sexualización está presente en todos los cambios. En esta etapa aparecen las primeras preguntas sobre sexualidad, aunque seguro que antes ya habremos abordado el tema explicándolo con un lenguaje adaptado y que el niño pueda entender. No podemos convertirlo en un «tema tabú», sino que debemos hablarlo y ofrecer información que dé pie a comentarios.

C.F.: ¿Niños y niñas la viven igual?

Óscar G.: No, la viven y la afrontan de forma diferente, ya que las niñas experimentan los cambios (tanto físicos como emocionales) antes que los chicos, apareciendo miedo a su primera menstruación, sentimientos de independencia, cambios de humor...

Y sobre todo hemos de tener en cuenta la fuerza y el poder que tiene para ellos la imagen, que en esta etapa concreta les hace vivir una insatisfacción corporal. Uno de los retos del preadolescente es, sin duda, aceptar su nueva imagen, que se transforma a una gran velocidad.

C.F.: ¿Cómo hay que tratar a un preadolescente?

Óscar G.: Lo más importante es que recordemos cómo vivimos nosotros esta etapa de grandes cambios (nuestros sentimientos, nuestros miedos y experiencias) y de qué forma nos hubiese gustado que nos trataran: debemos hacerlo así con nuestro hijo. Lo que más va a necesitar es nuestra comprensión.

A partir de ahí, es esencial que le dotemos de las herramientas necesarias para que pueda hacer frente a las dificultades y contratiempos que se va a encontrar en su vida. No se trata de “preparar el camino para el niño”, sino de “preparar al niño para el camino”. Y esto solo lo conseguimos si le ofrecemos valores, experiencias, etc. conjugando el difícil equilibrio entre firmeza y cariño, límites y libertad…

En definitiva, hay que ayudarlo para que encuentre la felicidad y sea capaz de hacer felices a los demás, explicándole los peligros y desafíos que se va a encontrar. Y debemos cuidar mucho el lenguaje que usamos con él, necesita “palabras sencillas” que le ayuden a creer en el mismo y crecer. Pero sobre todo precisa de nuestro ejemplo.

C.F.: ¿Hay que "empezar a educar de nuevo"?

Óscar G.: Efectivamente. Siempre digo que no hay una etapa educativa más importante que otra. Ahora bien, una etapa concreta siempre supone una preparación para la siguiente. Por tanto y aunque parezca que en esta “los niños ya van solos” y está todo encarrilado no debemos “acomodarnos” sino mantenernos firmes.

La clave de la educación está en la paciencia y la constancia. Cada etapa es diferente y tiene unas necesidades concretas. Tenemos que ser abiertos y flexibles, poniendo las normas justas (y que éstas sean justas).

C.F.: ¿Y cómo poner esas normas?

Óscar G.: No se trata solo de imponer nuevas normas en una etapa tan conflictiva, sino de ir eliminando algunas, modificando otras e incluir algunas que antes no estaban. Para ello es importante:

- La escucha activa, en la que le demostremos que su opinión también cuenta. Hay que ser firmes y mantener la calma.
- No actuar en espejo ni mostrar nosotros actitudes propias de los adolescentes.
- Diferenciar muy bien entre normas que no se negocian porque se consideran inamovibles (por ejemplo, el consumo de drogas) y otras que podemos aceptar (volver a una determinada hora). Es importante que en esta etapa aprenda que se puede pactar.
- Argumentar las normas en la medida que podamos, pero evitar los discursos y sermones interminables y aburridos que no sirven para nada.

Sobre Óscar González

Además de profesor de Educación Primaria, asesor educativo y conferenciante, Óscar es director general de la Escuela de Padres con Talento y Educar con talento y fundador de Alianza Educativa, un proyecto encaminado a mejorar las relaciones entre familia y escuela. Su extraordinaria labor le ha llevado a ser galardonado con el Premio Magisterio 2013 y a colaborar con diversos medios de comunicación y con el proyecto "Gestionando hijos".

Fruto de su gran experiencia es también la biblioteca "Escuela de Padres", formada por tres títulos que se centran en tres etapas fundamentales en la vida de nuestros hijos: "De 0 a 6 años"; "De 6 a 12 años" y "Adolescentes". Los tres han sido editados por Amat Editorial.

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