Así aprenden a hablar los niños

Una vez que tu bebé comience a hablar, sus avances serán imparables. Descubre cómo va dominando el lenguaje y cómo puedes favorecerlo.

 

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La conquista del lenguaje de 0 a 5 años

Hay dos conquistas imprescindibles que el bebé tiene que realizar para poder convertirse en una persona autónoma e independiente: una física, el dominio de la marcha, y otra intelectual, la adquisición del lenguaje.

Vamos a centrarnos en el lenguaje, que es el logro mental más difícil que se le puede exigir a un ser humano. Pese a su gran complejidad, el pequeño nace capacitado para hablar, así que si le ofrecemos un entorno estimulante, antes de los 3 años podrá entenderse verbalmente con los demás.

El aprendizaje es largo y unos niños se sueltan a hablar antes que otros, algo que a los padres les genera muchas dudas. ¿A vosotros también? Para tranquilizaros, os contamos todo sobre este proceso.

El lenguaje y el desarrollo mental

Durante los cuatro primeros años, el cerebro del niño tiene su máxima plasticidad: se producen cambios constantes en sus ramificaciones neuronales y éstos facilitan los aprendizajes, dando lugar, entre otros muchos logros fundamentales, a la adquisición del lenguaje.

Por eso conviene estimular al pequeño y enseñarle a hablar durante esta etapa, porque pasado este tiempo óptimo resulta difícil y en ocasiones hasta imposible compensar algunas deficiencias.

Al hablar piensa mejor

El dominio del lenguaje es básico para el desarrollo global del niño. Gracias a él puede...

- Poner palabras a sus acciones, organizarlas, clasificarlas en su mente y recordarlas (si no habla es imposible que desarrolle la memoria verbal).
- Anticiparse a lo próximo que va a hacer y a las consecuencias de sus actos, para prevenir posibles errores y organizarse mucho mejor.
- Socializarse, pues al poner palabras a sus pensamientos y sentimientos, puede exponerlos. Y también puede opinar sobre lo que digan los otros.

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Su comunicación de 0 a 12 meses

Durante este período comienza la interacción. La forma de relacionarse con su entorno se realiza mediante gorjeos, balbuceos... que lo que buscan, en definitiva, es la comunicación, llamar la atención del otro, aunque sea todavía, de forma muy rudimentaria.

¿Los bebés se comunican desde que nacen?

“Los bebés emplean elllanto y el grito como formas innatas y programadas de manifestar su estado, pero sólo pasan a ser comunicación por el significado y la respuesta que les damos los adultos. Estas expresiones unidas a nuestras interpretaciones son lo que origina la conversación”, explica la psicopedagoga Gema Martí.

¿Hay que hablarles aunque aún no nos entiendan?

Por supuesto. Infinidad de estudios demuestran que el bebé, desde sus primeros días de vida, es hipersensible al lenguaje humano. Los sonidos de los objetos (una llamada telefónica, por ejemplo) le producen aceleración cardiaca, mientras que las palabras y los rostros humanos le calman y le atraen mucho más que cualquier juguete.

Además, si las palabras están emitidas con cariño, como cuando se las dedican sus padres, el pequeño se siente protegido y aprende a sonreír voluntariamente (lo consigue alrededor de los 2 meses). Y la sonrisa es otra forma de comunicación... ¡muy poderosa!

Por este motivo hay que evitar hablar alto o discutir en su presencia, porque al oírnos se asustará.

¿Por qué repiten "ajo, ajo" desde los 3 meses?

“Estos sonidos son gorjeos, emisiones que los pequeños producen a partir de los 3 o 4 meses desde la parte posterior de su boca y que les sirven para ejercitar los órganos del habla”, cuenta la especialista.

Al producirlos, los bebés van descubriendo otros puntos de articulación diferentes en su boca, lo que les lleva a conseguir pronunciaciones nuevas: vocales como “a” y “o” y consonantes como “m” y “b”, aunque por ahora emitidas de un modo separado, no conjunto.

¿Cuándo deben empezar a balbucear?

Los balbuceos (mamama, dadada...) aparecen sobre los 7 meses. Gracias a ellos los bebés descubren que las cadenas de sílabas ejercen un gran poder sobre las personas y desde entonces las usan para captar su atención.

¿Cómo despertar su interés por hablar?

Conviene sentar al niño sobre nuestras rodillas, cara a cara, y llevar su manita a nuestros labios y nuestra garganta mientras le hablamos. De esta forma empieza a relacionar los sonidos con los órganos que los producen y la actividad de pronunciar le parece más atractiva.

También hay que ser muy repetitivos al hablar con él: “¿has visto ese perro?”, “¡qué perro tan grande!”, “¿te gusta el perro?”.

¿Desde qué edad nos imitan?

En el segundo semestre ya repiten algunas de las sílabas que escuchan e imitan la entonación del lenguaje (“ahhh” en tono ascendente significa que quieren algo y en tono descendente, que están cansados).

Además, miran hacia los objetos cotidianos cuando se los nombramos (biberón, chupete, cuna...) y entienden alguna palabra si la acompañamos de mímica. Por eso los expertos aconsejan ser muy expresivos con ellos.

¿Cómo saber si todo va bien?

Todo va bien si el bebé, además de conseguir los logros que hemos mencionado hasta ahora, muestra signos de la llamada “atención conjunta”; es decir, trata de hacer partícipe al otro, a través de la mirada, de su foco de interés. Ésta es la primera señal importante de la intención comunicativa, que es la verdadera razón del lenguaje.

Por ejemplo: el pequeño se divierte con un juguete, lo mira, mira a su madre con una sonrisa (incluso se lo muestra) y se vuelve de nuevo al juguete. En términos psicológicos nos encontraríamos ante un “protodeclarativo” (el pequeño “cuenta” algo a su madre), que es una actitud evidente de que el niño tiene, por ahora, un desarrollo comunicativo normal.

Si antes de los 12 meses no muestra ese interés por comunicarse, no atiende al “no”, no responde a su nombre (no nos mira ni se gira) o aún no es capaz de entablar “turnos de diálogo” con los adultos, hay que consultar con el pediatra.

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De 1 a 2 años: primeras palabras

Vuestra actitud influye enormemente en el aprendizaje del lenguaje de vuestro hijo. Para ayudarle a expresarse cada vez mejor, tan importantes son los patrones de comportamiento que debéis seguir como los errores que no debéis cometer con él.

¿Cuándo dice sus primeras palabras con sentido?

Una vez que pasa la etapa de la señalización, comienza la de verbalización. Como en todos los demás aspectos del desarrollo, en el lenguaje cada niño también tiene un ritmo particular que hay que respetar, pero lo habitual es que las pronuncien hacia el año o los 18 meses.

¿Cuáles suelen ser?

Las primeras palabras suelen contener alguno de los sonidos típicos del balbuceo, por lo que entre las más comunes se encuentran “mamá”, “papá”, “yaya”... Una vez que los pequeños aprenden a nombrar a las personas de su entorno más inmediato, adquieren términos para reclamar lo que necesitan: “agua”, “pan”, “tete”, “queco”...

Es entonces cuando sus palabras adquieren el carácter de una frase completa. Por ejemplo, “agua” puede significar “dame agua”, “se ha caído el vaso de agua” o “vamos al agua”, dependiendo de la situación en la que nos hallemos.

¿Y las primeras frases?

Hacia los 20 meses hacen frases de dos o tres palabras: “nene tere pan”.

¿Es preocupante que no digan nada?

Por ahora, no. Los hijos únicos, los niños tímidos, los que están inmersos en el bilingüismo y los que no van a la guardería son más tardones en hablar que el resto. Las niñas aprenden a hacerlo antes que los niños porque su cerebro madura más deprisa.

¿En qué casos debo llevarle al pediatra?

Antes de los 15 meses deben aparecer conductas de demanda y señalización, por lo menos gestuales. Son los “protoimperativos”: el pequeño señala lo que quiere y lo acompaña de la mirada a la madre (trata de provocar en ella una conducta que le es útil).

“Esta evolución es básica para diagnosticar problemas tan graves como el autismo”, nos cuenta Gema Martí. Si el pequeño no busca respuestas en los demás, no reconoce su nombre, no mira a los ojos y no dice ni entiende nada, hay que ir al especialista.

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Y a partir de los 2 años...

Alrededor de los 2 años la mayoría de los niños consiguen expresarse con mucha soltura, pero otros muchos presentan dificultades que, aunque no son preocupantes, en muchos casos requieren la ayuda de un especialista.

¿Qué logros lingüísticos se dan ahora?

Al inicio del segundo año el pequeño maneja unos 200 vocablos y al final, cerca de 1.000. En estos meses aprende a formar frases de hasta cuatro palabras y además de nombres y verbos empieza a utilizar artículos, adjetivos y el pronombre “yo”.

¿Qué pasa si se estanca?

Si su parón coincide con un cambio importante en su vida, no hay por qué inquietarse. “Cuando vuelva a sentirse seguro, seguirá progresando en el lenguaje”, asegura la psicopedagoga. Sí habrá que llevarle al logopeda si no sigue órdenes sencillas o habla tan mal que no se le entiende.

¿Qué ocurre a partir de los 3 años?

A partir de esta edad la forma de hablar del niño va siendo cada vez más fluida: aumenta su vocabulario, usa pasados y futuros, emplea pronombres, une frases... “Practicando e imitando, la mayoría acaban hablando bien sin necesidad de pedir cita con el especialista”, concluye Gema Martí.

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Así le ayudas... y así no

Vuestra actitud como padres es muy importante a la hora de favorecer que vuestro hijo aprenda a hablar bien. Descubrid qué conviene hacer y qué es mejor evitar.

Actitudes eficaces

- Dirigíos a él con frecuencia, mirándole a la cara, vocalizando despacito (no demasiado) y utilizando frases cortas y palabras habituales.
- Interpretad con gestos sus canciones e intentad que memorice las letras.
- Enseñadle cuentos y libros infantiles y nombradle lo que representan sus ilustraciones.
- Utiliz onomatopeyas para llamar su atención sobre los diferentes objetos.
- Dadle órdenes sencillas que él sea capaz de comprender y cumplir sin dificultad.
- Antes de ofrecerle lo que os señala con el dedo, enseñadle su nombre y animadle a repetirlo (sin forzarle).
- Preguntadle sobre sus juegos, para incitarle a hablar.
- Dejadle un margen de tiempo para que pueda buscar las palabras que le van a permitir expresarse mejor.

Actitudes a evitar

- No imitéis su lengua de trapo. Es él quien debe aprender a hablar como vosotros, no al revés, y si utilizáis sus expresiones, retrasáis sus progresos lingüísticos.
- Tampoco es bueno que le corrijáis de continuo; al ver que lo hace mal puede cansarse de intentarlo y optar por callar. Repetid bien la palabra que él acaba de pronunciar mal, pero como si fuerais su eco, sin que el niño lo note.
- Jamás os burléis ni os riáis de su manera de hablar. Se sentirá incomprendido y no volverá a abrir la boca, o seguirá hablando así para haceros gracia y convertirse en el centro de atención.
- No infantilicéis ni merméis vuestro lenguaje. Al contrario, a medida que vaya hablando mejor, id sustituyendo los genéricos (“fruta”), por palabras más concretas (“pera”, “kiwi”, “mandarina”...).
- No habléis en su lugar ni terminéis sus frases por él.

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Dificultades comunes en el aprendizaje

Hasta que aprenden a pronunciar y a expresarse correctamente, todos los niños, salvo raras excepciones, pasan por dificultades. Aquí os explicamos tres, las dos primeras porque son muy comunes y la última, por lo llamativa que resulta. Todas tienen solución.

Dislalias

Es normal que los niños pequeños no pronuncien bien, pero nos referimos a dislalias cuando siguen haciéndolo mal pasados los 4 años.

En estos casos los padres debéis pronunciar bien la palabra que vuestro pequeño no sabe decir, pero sin enfadaros ni incidir en que se ha equivocado. Además, debéis explicarle cómo tiene que poner la lengua para emitir el sonido que no le sale (para conseguir la z, por ejemplo, tendrá que elevar la punta de la lengua hacia los incisivos superiores, asomando ligeramente).

Jugar a mover la lengua frente al espejo, beber con pajita o animarle a soplar una vela son otros ejercicios que le ayudarán a pronunciar mejor. Si cumple los 5 años y no mejora, id al logopeda.

Tartamudeo

Se debe a que el niño, aún aprendiz, piensa más deprisa que habla. Para ayudarle debéis evitar atosigarle y mostraros muy atentos cuando os cuente algo. No le comparéis con nadie ni habléis por él.

Si presenta tensión muscular, se mantiene en silencio para evitar tartamudear o cumple los 5 años y continúa atascándose, llevadle al logopeda.

Mutismo selectivo

Se presenta cuando el niño sabe hablar, pero hay circunstancias en las que enmudece (por miedo, por inseguridad...). Si la situación se prolonga más de un mes (en clase, por ejemplo), hay que acudir a unpsicólogo infantilpara que ayude al pequeño y éste deje de pasarlo mal cuanto antes.

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