Los niños también necesitan normas en verano

El verano es época de relax, pero eso no es sinónimo de dejar que el niño haga lo que le dé la gana. Cierta rutina y unos límites son necesarios.

 

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Los límites, buenos para todos

En verano todos nos relajamos. Y los niños también. Los horarios son más flexibles, las comidas más divertidas... pero eso no quiere decir que tu hijo no necesite normas. Tener unos límites es necesario para él y también para la paz familiar. Y si no los ponemos, además de que el verano se convertirá en una locura, la vuelta a la rutina en septiembre será complicadísima.

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¿Por qué hacen falta normas?

Hay varias razones de peso que indican la necesidad de mantener determinadas normas en el verano.

Dan confianza a tu hijo

Los niños necesitan un cierto orden en su mundo, saber qué cosas pueden y no pueden hacer. Si no, se sienten confusos e inseguros, pierden confianza en ellos mismos y pueden sentir que sus padres no se preocupan tanto de ellos.

Le relajan

Al principio puede ser divertido no tener límites, pero al poco tiempo la situación hace que el niño termine estresado y agotado. Recordarle que aunque esté fuera de casa debe seguir comiendo bien, durmiendo siesta o descansando un poco después de comer, acostándose a una hora lógica... pone orden en su mente y le ayuda a mantener una cierta rutina, esencial para combatir el estrés.

Le evitan peligros

Ahora que el niño está en un entorno que conoce menos hay que ser más estrictos en las normas relativas a su seguridad e incluso crear otras nuevas en función del nuevo espacio o la nueva situación.

Crean mejor ambiente

Mantener unos límites hace que todo funcione mejor en el día a día y ayuda a rebajar los niveles de estrés de los niños y también de los padres, lo que contribuye a un verano de relax y buen ambiente familiar.

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¿Cómo deben ser esas normas?

Si ponemos demasiadas normas, el niño terminará por no hacer caso a ninguna. Mejor que sean pocas, pero bien elegidas. Y que él las tenga claras, conviene dedicar tiempo a explicárselas. Hacedlo con tranquilidad, mirándole a los ojos y ofreciéndole seguridad. Tened en cuenta qué puede entender y cumplir a cada edad.

Y... ¿qué pasa si desobedece? Ha de saber que no está actuando bien. Decirle que estará un ratito sentado en el sofá para pensar, que tardará un poco más en poder bañarse (y cumplirlo)... le ayudará a parar un poco y reflexionar para cambiar de actitud. Aunque os dé pena hacerlo, pensad que actuar así le vendrá bien y es un aporte valioso a su educación, ya que debe aprender a reconocer lo que es correcto y lo que no.

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Ojo: debéis estar de acuerdo

Para que las normas funcionen y contribuyan a crear un buen ambiente es necesario que los padres estén de acuerdo en cuáles deben ser y cómo hay que aplicarlas.

Por ejemplo, si papá no deja al niño bañarse justo antes de irse de la playa y mamá sí, el resultado será enfado familiar y estrés. Conviene que hablen antes y que los dos lleguen a un acuerdo.

Dicho todo esto, también está bien saber que, aunque se mantengan una serie de normas básicas, algunas se pueden relajar (atrasar la hora de ir a dormir, dejar que el niño juegue a algo tranquilo si prefiere no dormir siesta, darle una merienda cena algún día...). Y también habrá que crear alguna norma nueva que en verano sea necesaria (no cruzar la carretera solo, no adentrarse en el agua sin un adulto...).

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¿Y si se queda con los abuelos?

Si por vuestro trabajo u otras razones el niño va a quedarse en casa de los abuelos o de otros familiares, es importante dejarles claras dos o tres normas básicas de comportamiento y actitud.

Pero, como padres, también debéis recordar que para el niño es muy positivo vivir de otra forma por un tiempo, adoptar otras normas en una casa diferente, charlar con otros adultos... Los veranos en los pueblos, en casa de los abuelos, se convierten, en general, en una experiencia inolvidable y muy positiva de la infancia. Y no os preocupéis por la posibilidad de que se "acostumbre mal": los niños son muy listos y aprenden pronto lo que pueden y no pueden hacer en casa sitio y con cada persona.

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