¿Tu hijo está demasiado mimado?

Es importante que lo sepas para solucionarlo cuanto antes. Te damos 10 pistas para saberlo y 3 claves para actuar.

 

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10 pistas para saber si está muy consentido...

Las características típicas del niño mimado no se dan exactamente igual en cada pequeño, pero hay algunas que son muy claras. Si tu hijo es mayor de 30 meses y reúne más de cinco de las siguientes afirmaciones, conviene que reflexiones sobre cómo le estás educando y que te propongas variar tus directrices, aunque te cueste decirle que no o verle llorar.

- Llora muy a menudo y con llantos desproporcionados al percance ocurrido, para acaparar la atención de los adultos y para lograr salirse siempre con la suya.
- Se pasa el día pidiéndote cosas, exigiéndote y “obligándote” a hacer cosas que ya sabe y puede hacer él.
- Se expresa en tono quejumbroso, en vez de hablar normal.
- Te cuesta mucho contentarle. Aunque le des lo que quiere, nunca parece estar realmente satisfecho.
- Es incapaz de entretenerse solo. Necesita que le dediques tiempo y atención, porque sin ti no sabe qué hacer.
- No tolera los “noes” ni acepta las prohibiciones. Ante cualquier negativa tuya se altera, se pone a llorar enrabietado y calmarlo te cuesta un triunfo.
- Muchas veces accedes a sus deseos, aunque al principio le hayas dicho que no.
- Se frustra en cuanto se equivoca en cualquier tontería.
- A menudo te sientes triste e impotente, porque no sabes cómo tratarle.
- No tiene demasiados amigos, porque siempre acaba regañando con ellos.

...y 3 claves para solucionar el problema

A partir de ahora es esencial que te mantengas firme con tu pequeño. Como puedes imaginarte, no le gustará nada que le endurezcas las normas y protestará y se enrabietará ante ellas, pero hacerle ver que eres tú quien mandas en casa es esencial para que vuestro día a día sea más fácil y para que él se sienta más feliz, al comprobar que efectivamente cuidas de él (las falta de límites hace que los niños se sientan inseguros).

Las tres pautas básicas que debes introducir en vuestra vida cotidiana son:

Familiarizarle con los noes

Conviene que decidas con tu pareja qué negativas vais a ir imponiéndole (no saltar encima del sofá, no acostarse tan tar...) y por supuesto, lo que uno de vosotros le prohíbe, no se lo puede permitir el otro. Si no os hace caso recurrir al método de la pausa obligada: llevarle al pasillo para que reflexione sobre lo que ha ocurrido (dejadle allí un minuto por cada año de edad).

Acostumbrarle a esperar

La próxima vez que te llame para que le atiendas dile que irás... pero dentro de un rato. Y ve ampliando ese margen hasta que tolere estar sin ti. Él se sentirá más seguro de sí mismo y tú, un poco más libre.

Habituarle a hacer cosas él solo

Vestirse solo, comer sin mancharse, recoger su cuarto... Si no le salen las cosas a la primera, en vez de ayudarle o hacer “eso” por él, anímale a intentarlo de nuevo, para que vaya cogiendo confianza en sí mismo y se vaya desprendiendo de ti. Cuando lo consiga, celebrad juntos el éxito con mucha alegría.

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